miércoles. 17.08.2022

La espiral alcista de precios se ha convertido en el principal obstáculo para la recuperación económica, junto al pánico a los efectos de un posible corte del suministro del gas ruso. La Autoridad Independendiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) se sumó ayer a la avalancha de analistas que han disparado sus previsiones de inflación para el conjunto del ejercicio.

Ante la evidencia de que lo que hasta hace unos meses era «transitorio» se ha convertido ya en «permanente», la institución prevé ahora que la inflación media se sitúe en el 7,8% este año, desde el 6,5% que anticipó en su anterior informe publicado en mayo. Y eso provocará que el gasto en pensiones, por la revalorización ligada al IPC, se dispare un 10,1% en 2023, generando un coste extra de 15.000 millones de euros para las arcas públicas.

La cifra implica unos 2.000 millones de euros más de lo que la propia Airef había calculado en su anterior previsión, cuando aún no se conocía el dato definitivo de inflación de junio, desbocado al 10,2%.

El impacto de esta espiral alcista no se notará solo en las arcas públicas. En unas afirmaciones inusuales en otros informes de previsiones, la Airef mostró ayer especial preocupación por el ‘shock intenso’ que ya están sufriendo las familias españolas por el alza de precios.

«Ya se nota de forma clara la merma de la capacidad de compra de los hogares, sobre todo en los de menor renta», aseguró Cristina Herrero, presidenta de la institución. Herrero alertó de que esta situación se da, además, en un contexto en el que los márgenes de ahorro acumulados durante la pandemia «han desaparecido y las condiciones de financiación comienzan a endurecerse».

El esperado deterioro en la evolución del consumo privado preocupa, y mucho, al organismo, que recuerda que este es uno de los motores para la recuperación.

«La inflación ha impactado con una fuerte caída de la renta de los hogares y los niveles de confianza del consumidor han caído a niveles que no se veían desde los peores meses de la pandemia», insisten. «Riesgos hay, y muchos», coincide Esther Gordo, directora de la División de Análisis Económico de la institución.

Además de la inflación, Gordo destacó la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, que ya ha obligado a Bruselas a preparar un plan de emergencia que presentará la próxima semana, con medidas obligatorias para reducir el consumo.

«En principio se trata de medidas de ahorro energético y, si escala el problema, se plantearán racionamientos para determinados consumidores», indicó ayer Gordo. «Desde luego, estas serían medidas propias de una ‘economía de guerra’», alertó, en referencia a la posibilidad de que se cumpla el peor de los escenarios.

Pese a la enorme incertidumbre, la Airef solo ha rebajado en una décima su previsión de crecimiento para España para este año, hasta el 4,2%. El motivo de esta ‘resistencia económica’ hay que buscarlo en las buenas perspectivas sobre el sector servicios y, en particular, del turismo. El segundo elemento que rema a favor de la economía es el buen comportamiento del mercado de trabajo, «con una intensa creación de empleo gracias, sobre todo, a la resilencia en servicios y construcción».

La inflación disparará en 15.000 M€ más el gasto en pensiones para 2023
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