martes 24/5/22

Invertir en Bolsa y sobrevivir a la lucha de los bancos centrales contra la inflación

La retirada de estímulos marcará la evolución del mercado, que confía en la mejora de los beneficios para mantener el ciclo alcista
                      Imagen de la Bolsa de Madrid. VEGA ALONSO
Imagen de la Bolsa de Madrid. VEGA ALONSO

Bancos centrales, inflación, crisis de suministro y pandemia. El nuevo año bursátil empieza con las mismas incertidumbres con las que cerró 2021. Un ejercicio en el que la Bolsa española se quedó rezagada frente al resto de índices europeos con una limitada subida de apenas el 7,9%.

Pese a ello, el reguero de previsiones lanzado en las últimas semanas apunta a un ejercicio más positivo para el Ibex-35 en 2022. Incluso hay quien ve al selectivo superando por fin la barrera de los 10.000 puntos anterior a la pandemia, lo que implicaría una revalorización del 15% respecto a los 8.713 actuales.

Los buenos augurios pueden, no obstante, quedar en papel mojado ante las dudas en torno a los principales actores que moverán los hilos del mercado este año: los bancos centrales y su intención de acabar con las políticas expansivas sin dañar la recuperación, con el objetivo de contener el repunte de la inflación. «Este año será el de la retirada de estímulos y de subida de los tipos de interés, siempre y cuando las nuevas variantes del virus lo permitan», advierte en un reciente análisis Ricard Murillo, economista de CaixaBank Research.Pese a los retos que se avecinan, la Bolsa española podría ser ganadora en este contexto por el gran peso que bancos —a los que benefician las subidas de tipos— y otros valores ligados al ciclo, tienen en el selectivo. «Nos fijaríamos en sectores que se comportan bien en un contexto de inflación y tipos más elevados: infraestructura, consumo personal, industria, semiconductores o equipamiento de salud», añade Victoria Torre, responsable de oferta digital de Singular Bank.

La experta apunta a que algunos de los pesos pesados cuentan aún con un potencial alcista muy importante. Y eso podría ayudar «siempre que la recuperación económica acompañe». Así, BBVA, Santander o Iberdrola entran en su lista de valores para dar el empujón definitivo al mercado.

También gustan los bancos en el departamento de análisis de Bankinter. «Afrontan un entorno muy favorable por la recuperación económica, una morosidad controlada, la normalización de tipos y el incremento de dividendos», recuerda Ramón Forcada, director de análisis de la entidad. Los valores más ligados al ciclo están, del mismo modo, entre los favoritos de Deutsche Bank para la primera mitad del año. «Después tomarán el relevo las compañías de carácter más defensivo», anticipan. Los expertos creen, no obstante, que la revalorización del Ibex-35 será aún moderada, hasta los 9.500 puntos. Al fin y al cabo, tener un índice tan dependiente de banca y turismo no es lo más favorable en un entorno de pandemia. «Con la cautela debida, pensamos que en 2022 lo peor de la crisis quedará atrás y la inflación irá cediendo de forma progresiva, aunque el riesgo es que pueda sorprender al alza», indica Joaquín García Huerga, director de Estrategia Global de BBVA AM. Beneficios y riesgos Con la duda sobre cómo guiarán los bancos centrales su lucha contra la inflación sin provocar un frenazo económico, los analistas recomiendan estar especialmente atentos a la evolución de los resultados empresariales. «Esperamos que el crecimiento continuo de los beneficios impulse los mercados en 2022», confía Diego Jiménez-Albarracín, responsable del centro de inversiones de Deutsche Bank. Menos optimistas son los analistas de Bankinter que retrasan la completa recuperación del beneficio por acción hasta al menos 2023.

Además, hay que tener presentes algunos factores de incertidumbre característicos de Bolsa española, como su enorme dependencia del inversor particular, al contar con una mínima presencia de fondos cotizados (ETF) que replican al Ibex-35. No es ningún secreto que el cortoplacismo y el miedo suele estar más presente en las decisiones de este tipo de operadores, lo que provoca una mayor volatilidad. «Nuestros inversores tienen cada vez menos interés en la Bolsa española; la inversión directa ha caído y los más jóvenes buscan alternativas como los fondos o las criptomonedas», indica Ignacio Cantos, analista de ATL Capital.

Los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME) demuestran la teoría: el parqué nacional negoció 348.604,7 millones de euros hasta noviembre, un 11% menos que en 2020 y casi un 20% por debajo de 2019, el año previo a la pandemia.

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