miércoles. 08.02.2023
Los últimos datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) revelan que la liberalización energética, iniciada el 1 de enero, le importa poco a los consumidores. Sólo cuatro de cada cien mil usuarios se han interesado por la apertura del mercado. La oferta de precios es inexistente y el kilovatio hora se mantiene en los 0,10 euros que le costaba al usuario doméstico antes de la liberalización. Cifra que contrasta con el coste para la industria, de 0,02 euros. Unión Fenosa recomienda a sus clientes domésticos mantenerse en el viejo sistema de tarifa (precios fijados por el Gobierno), en lugar de pasarse al libre mercado. A estos, de momento, sólo les ofrece una revisión gratuita de las instalaciones. El poco margen con el que cuentan las compañías para ofrecer descuentos en la electricidad hace que las mejores ofertas se hagan sobre la combinación de productos. Endesa e Iberdrola, respectivamente, ofrecen descuentos del 5% y el 4% para quienes contratan gas y electricidad. Y lo mismo ocurre con Fenosa, que ha optado por potenciar las ofertas personalizadas, sin especificar, de momento, recortes genéricos en las facturas. Ni el Gobierno, ni organismos como la CNE han desarrollado campañas publicitarias para informar a los consumidores de la apertura del mercado. Tampoco las propias empresas. Como reconoce Unesa, la patronal del sector eléctrico, «las granes compañías son conscientes de que, para los usuarios, los precios son idénticos que antes de la liberalización». Ante este escenario, la pregunta que surge es en qué puede beneficiarse el consumidor. Primero, en las políticas de fidelización de clientes. Un estudio de IBM Consulting revela que, a medida que avance la liberalización, las eléctricas se verán abocadas a lanzar ofertas multiproducto que vayan más allá del gas y la electricidad como mecanismo para mantener clientela.

La liberalización eléctrica arranca sin competencia y con precios idénticos
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