jueves. 30.06.2022

La venta de coches fue uno de los sectores que más sufrió los envites del coronavirus —con la parálisis económica y los temores económicos de familias y empresas como trasfondo—, y los puntos donde los vehículos se comercializan, una de las actividades con mayor impacto.

El conjunto de concesionarios facturó 35.895 millones de euros en 2020, lo que supone una caída del 19% en comparación con los 44.207 millones que ingresaron en el ejercicio anterior. Este desplome provocó, al mismo tiempo, la pérdida de más de 8.000 puestos de trabajo en la distribución.

Por tipos de coches, las ventas de vehículos nuevos han caído casi un 20%, mientras que la facturación de los servicios de postventa cedieron un 18,8% y el negocio de segunda mano, casi un 15%, según Faconauto.

En este contexto, la rentabilidad media de las redes de concesionarios fue del 1,2% sobre su facturación al cierre del ejercicio que acaba de terminar, igualando los registros de 2019. No obstante, desde la organización apuntaron que el 49% de las redes finalizó el año pasado con una rentabilidad inferior al 0,5%.

«Pese al fuerte impacto que ha tenido la pandemia y la crisis económica, los concesionarios hemos sido capaces de mantener la rentabilidad positiva de nuestros negocios, aunque con un margen muy estrecho, raquítico», indicó ayer el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez.

La red oficial de concesionarios perdió 8.075 puestos de trabajo el año pasado, un 5% del total, quedándose en los 153.425 trabajadores. Faconauto cree que los erte han sido «esenciales» para mantener el empleo en el sector, aunque ha advertido de que si el mercado no remonta, «difícilmente» las empresas podrán mantener sus actuales estructuras.

La pandemia hace perder a los concesionarios 8.000 empleos