jueves 9/12/21

Tras un año de intensas negociaciones y ocho meses de retraso, el Consejo de Ministros dará luz verde hoy a la nueva Ley de Vivienda.

Con ella el Ejecutivo aspira a revitalizar la oferta del alquiler asequible mediante incentivos fiscales y la limitación de precios en las zonas donde han subido de forma exponencial en los últimos años. Se considerará como zona tensionada aquella en la que el gasto medio en vivienda (renta y suministros), supere el 30% del ingreso medio del hogar. Además, los precios tienen que haber subido cinco puntos por encima de lo que lo haya hecho el IPC autonómico en cinco años (por ejemplo, si el IPC sube un 2% y los precios lo hacen en un 7%).

La declaración de zona tensionada tendrá una duración de tres años, pero puede prorrogarse de forma anual si la comunidad autónoma en la que se encuentra demuestra que ha llevado a cabo medidas para corregir los desequilibrios sin que estas hayan surtido el efecto deseado. Una de las grandes dudas que existía sobre este concepto es cómo afectaría a los grandes propietarios, aquellos con más de 10 viviendas o 1.500 metros cuadrados para uso residencial.

Finalmente no podrán subir los precios dentro de estas zonas e incluso en el caso de las personas jurídicas (empresas) tendrán que bajarlos hasta los precios que marquen los índices de referencia que se establezcan. Para los pequeños propietarios se aplicaría una congelación de precios Sin embargo, la normativa esconde una sorpresa en este punto. Y es que se han incluido algunas excepciones en las que los caseros sí podrán subir sus alquileres más allá de la tradicional revalorización con el IPC. En concreto, se permitirá un incremento de precios de hasta el 10% si el propietario realizauna obra de mejora de accesibilidad o que permita un ahorro energético, demostrable, de al menos el 30%.

El precio del alquiler podrá subir hasta un 10% en zonas tensionadas con condiciones
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