sábado 21/5/22

La digitalización del sector —y de muchos de los trámites habituales— ha generado descontento en algunas capas de la población, especialmente en el colectivo de personas mayores, un asunto que fue ganando notoriedad mediática y política hasta desembocar el pasado mes de febrero en la firma de un acuerdo por parte de los bancos para garantizar la inclusión financiera y la atención personalizada.

Carlos San Juan abrió la campaña ‘Soy mayor, no idiota’ para denucniar la situación de las personas mayores. «No nos merecemos esta exclusión. Por eso estoy pidiendo un trato más humano en las sucursales bancarias», dijo. Y su mensaje caló.

El cierre de oficinas que conlleva el fenómeno preocupa también en el ámbito rural, y recientemente el Senado instó al Gobierno a exigir la instalación de más cajeros automáticos en la llamada ‘España vaciada’, ya que algunas estimaciones apuntan a que más de 1.200 municipios ya no disponen de sucursal bancaria física.

Preocupación entre los mayores y los vecinos de pueblos
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