sábado. 03.12.2022

El escaparate bancario se ha movido en los últimos años al son que marca el euríbor. Con el indicador en negativo desde principios de 2016 en un entorno de tipos de interés en mínimos, los tipos fijos comenzaron a ganar terreno en los nuevos préstamos firmados. En concreto, han pasado de suponer apenas el 10% por aquel entonces —frente al 90% que rondaban las variables— a configurarse como la opción preferida de los clientes, en una senda alcista que las ha llevado a representar un 73% de los nuevos préstamos que se firmaron en junio, frente al 27% de las variables, según datos del INE.

Pese al crecimiento de esos nuevos préstamos fijos, la mayor parte de hipotecas que quedan por pagarse son todavía variables. En total, más de cuatro millones que suponen cerca de un 75% del saldo vivo actual, según datos del Banco de España. De ahí la enorme preocupación por el brusco repunte del euríbor al que están referenciadas.

Pero, ¿quién y cómo calcula este índice que determina el interés que un cliente debe pagar por su hipoteca? El euríbor es un indicador del tipo medio al que los bancos se prestan dinero entre sí en el mercado interbancario, al que recurren si necesitan efectivo en un momento determinado. Cuando esas operaciones superan los 10 millones de euros, las entidades (una selección de las 18 mayores europeas y la británica Barclays) trasladan los datos de los intereses aplicados el día anterior al Instituto Europeo de los Mercados Monetarios.

Qué es y cómo se calcula el indicador que amenaza a los hipotecados
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