martes. 31.01.2023

Las rentas altas tendrán la pensión más baja de Europa pese a la subida de cotizaciones

La reforma de Escrivá eleva las cuotas máximas diez veces más

Los trabajadores con rentas altas son los grandes perjudicados de la reforma de las pensiones que pretende llevar a cabo el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. Aquellos que tengan unos ingresos superiores a los 54.000 euros (lo que supone una nómina de unos 2.700 euros netos al mes) sufrirán la mayor subida de cotizaciones de la historia durante las próximas décadas, un fuerte incremento, aunque paulatino, que se extenderá hasta, al menos, 2050 y que provocará una brecha aún mayor entre lo que pagan al sistema y lo que recibirán cuando se jubilen. Porque las cuotas máximas se encarecerán cada año con la subida anual de la inflación y, además, se incrementarán un 30% adicional. Mientras la prestación máxima también subirá en mayor cuantía que los precios, pero solo un 3% durante el periodo 2025-2050 —según la propuesta que está encima de la mesa—, por lo que se mantendrá como la pensión más baja de Europa para aquellos que más aportan. España es de los pocos países del Viejo Continente que tiene la pensión topada.

A día de hoy, los jubilados pueden obtener una prestación de la Seguridad Social de 2.819 euros máximo. El año que viene subirá hasta los 3.059 euros. Este límite no existe en prácticamente ningún estado comunitario: ni Alemania, ni Italia, ni Suecia, ni Portugal, ni Dinamarca. Solo en Luxemburgo, cuyo máximo se sitúa en los 9.192 euros, y Grecia, con una prestación de hasta 4.606 euros al mes. Significa esto que la pensión más alta en España es un 40% más baja que la de Grecia, un país, sin embargo, menos desarrollado.

Para cobrar la jubilación más generosa del sistema se exige haber cotizado un número de años: 37 años y seis meses en 2022, que se van incrementando cada ejercicio desde 2013 hasta situarse en 38 años y seis meses en 2027. Pero, además, los últimos 25 años tendrán que haber estado dados de alta en la Seguridad Social por la base máxima: 4.139 euros al mes. Este requisito también se va a endurecer si entra en vigor la reforma de las pensiones que prepara Escrivá. Su propuesta de ampliar el periodo para calcular la pensión de 25 a 30 años en 2038 y descartar de oficio las 24 peores mensualidades impactará de lleno también en este colectivo, que tendrá que haber estado pagando la cuota máxima a la Seguridad Social durante 28 años para poder cobrar la pensión más elevada.

El diseño de Escrivá, además, contribuirá a agrandar aún más la importante brecha que a día de hoy existe entre cotización y pensión máxima: superior al 20%. Concretamente, la pensión más alta es un 20,6% inferior a la cotización más elevada, una diferencia que ha crecido en más de 7 puntos porcentuales en la última década (en 2013 se situaba en el 13,2%). Y una brecha que se disparará exponencialmente año a año hasta rozar el 50% en 2050, máximo histórico. Concretamente, la pensión máxima se ha elevado casi un 20% en la última década, muy por debajo de las bases máximas, que han aumentado un 33%. El año que viene además las cotizaciones de los salarios más altos experimentarán el mayor repunte de su historia: un 8,6%, tras la decisión del Gobierno de elevarlo -al igual que las pensiones- con la inflación media anual (8,5%) y una décima adicional.

Las rentas altas tendrán la pensión más baja de Europa pese a la subida de cotizaciones
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