jueves. 30.06.2022

El teletrabajo pierde fuelle y se reduce a la mitad tras la pandemia

Solo lo practican un 13% de los ocupados y es más habitual de 25 a 44 años y los autónomos
                      Un hombre teletrabajando desde su casa en Barcelona. ENRIC FONTCUBERTA
Un hombre teletrabajando desde su casa en Barcelona. ENRIC FONTCUBERTA

El teletrabajo ha llegado para quedarse». Este era uno de los augurios que muchos expertos repetían durante la pandemia, cuando de la noche a la mañana varios millones de personas se vieron obligadas a trabajar desde sus casas. Y no lo vaticinaban solo los expertos, también lo pensaba así la población en general: casi un 30% creía el año pasado que el teletrabajo aumentaría, un porcentaje que entre los hombres crecía hasta el 34%, según reflejó una encuesta reciente publicada por el CIS. Sin embargo, estas predicciones no se han cumplido. Lejos de incrementarse, el trabajo en remoto ha descendido en los primeros meses del año.

En el primer trimestre de 2022 hay casi 105.000 personas menos teletrabajando que a finales del año pasado. Suponen un total de 2,63 millones, apenas el 13,1% de los ocupados, después de que esta tasa haya vuelto a caer cinco décimas. Este nivel está muy distante del que se registró en el peor momento de la pandemia, cuando rozó el 20% en el segundo trimestre de 2020, según datos extraídos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Entonces, en pleno confinamiento, el teletrabajo se convirtió en la válvula de salvación de muchas empresas con más de tres millones de personas trabajando en remoto más de la mitad de los días. Una cifra histórica a la que hay que sumar medio millón largo que lo hacía de forma ocasional.

Pero el número de teletrabajadores frecuentes se ha desplomado y ahora solo lo realizan 1,5 millones. Por el contrario, aquellos que lo practican de forma ocasional -aunque han caído levemente en este inicio de año- se han disparado respecto a antes de la crisis sanitaria: si en 2019 solo un 3,5% lo podía hacer, ahora son el 5,6%, más de 1,1 millones.

Cabe destacar, no obstante, que existen fuertes diferencias entre colectivos. Así, los autónomos teletrabajan más hasta el punto de triplicar los porcentajes de los asalariados, tanto trabajando menos de la mitad de los días de la semana como haciéndolo más. Y es que mientras que el teletrabajo en personas por cuenta ajena ha bajado del 17% a casi el 10% tras la pandemia, se ha mantenido estable entre los autónomos, e incluso ha mejorado ligeramente hasta suponer un 30,6%. A pesar de ello, los emprendedores que utilizan esta fórmula con periodicidad habitual han bajado respecto a 2020 de un 20,9% al 16,5%.

El hecho de trabajar a distancia más o menos días a la semana también está condicionado por la edad y la comunidad autónoma. La horquilla de población entre 25 y 44 años es la que más teletrabajo habitual realiza, mientras que el ocasional se concentra en los grupos a partir de 35 años, sobre todo en el de 45 a 54.

Las mujeres de 16 a 24 años teletrabajan habitualmente en menor proporción que el resto. Solo son teletrabajadoras habituales el 3,4% de las ocupadas de este grupo frente a un 5,5% de hombres de esta edad. En cuanto a las ocasionales hay mayor proporción de mujeres entre los 16 y los 44 años, mientras que a partir de los 45 resulta más común encontrar hombres trabajando a distancia menos días por semana.

Por comunidades, Madrid continúa con el mayor porcentaje de personas que teletrabajan de forma habitual, un 13,5% de su población ocupada; un nivel que duplica al de la mayor parte de las regiones. Le siguen Asturias (9%), que con 1,2 puntos de subida se convierte en la autonomía en la que más crece en el último trimestre, y Cataluña (8,8%). Si los datos por comunidades se revisan en clave de género, se observa que solo hay diez autonomías donde la mayoría de personas que teletrabajan de forma habitual sean mujeres, lideran este listado Cantabria y La Rioja.

El teletrabajo pierde fuelle y se reduce a la mitad tras la pandemia
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