viernes 20/5/22

El debate sobre la reforma del sistema energético en la UE va camino de bloquearse. Las posturas se tensan en los dos extremos a golpe de declaraciones conjuntas de países, que alejan cada vez más una solución de consenso. Ayer volvió a evidenciarse la brecha durante la reunión de los ministros europeos de Energía en Bruselas.

Dos bloques muy definidos: el liderado por Alemania, que rechaza cualquier intromisión en el mercado. Y el que abanderan España, Francia e Italia, partidarios de actuar sobre el sistema de fijación de precios. ¿El resultado? Nuevo compás de espera. Hasta abril, cuando se conocerá el informe final de los reguladores europeos (el que ya se ha emitido no ha sido nada favorable a las tesis de España).

Bloqueo por tanto a menos de dos semanas de la cumbre de líderes en la que el asunto ocupará un lugar destacado en su agenda. Inmovilismo a la espera de la autorregulación de los mercados (a lo sumo medidas de control a corto plazo) frente a cambios en el sistema regulatorio a medio y largo plazo que permitan abordar «futuros desafíos del mercado eléctrico». Dos tesis y un pulso abierto.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se mostró moderadamente optimista al término de la reunión. Habló de una «creciente comprensión» sobre esa necesidad de reformas. E incluso de más adhesiones a la posición que España, Francia, Italia, Grecia y Rumanía habían plasmado negro sobre blanco en la propuesta que compartieron con el resto de socios.

El ‘no’ del norte

«Debemos garantizar que los consumidores de energía eléctrica comparten plenamente los beneficios de las tecnologías de emisiones cero a partir de ahora mismo, evitando la volatilidad excesiva de los mercados de gas natural», se asegura en el ‘non paper’ (como se conoce a este tipo de proposiciones en el argot comunitario). Y que tuvo contraataque con otro texto grupal (firmado por Alemania, Austria, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Letonia y Holanda) en el que advertían que cualquier desvío de los principios de competencia que subyacen en la operativa del mercado mayorista «socavaría una descarbonización asequible de nuestro sistema energético y pondría en peligro su rentabilidad además de amenazar la seguridad de suministro».

Ribera pidió antes de la cita que se escuchasen «con respeto» las ideas del ‘grupo de 5’ invocando al 45% de la población europea que representaban. Ese «respeto» estaba cantado por simple cuestión de decoro institucional. Aunque la ministra sí juzgaría después como «positivo» el debate.

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