viernes. 02.12.2022

Greenpeace ha celebrado el fin de las térmicas de carbón, tras el anuncio de cierre de las centrales de Aboño y Soto de Ribera en Asturias por parte de la empresa portuguesa EDP que ha iniciado la solicitud de cierre de estas dos plantas, las últimas plantas operativas en España. Greenpeace ha recordado que inició su trabajo contra las térmicas de carbón en 1990, cuando denunció la contaminación por lluvia ácida de la térmica de Endesa en Andorra (Teruel), a cuyo presidente llevó a los tribunales. A partir de ahí, la organización concentró sus fuerzas en detener «la avalancha de nuevas térmicas» que promovía el Plan Energético Nacional de 1991, muchas de las cuales no llegaron a construirse. La campaña más dura e intensa contra lo que Greenpeace calificó de «fábricas de cambio climático» fue contra la ampliación de la térmica de Endesa en Carboneras (Almería), en la que varios barcos de Greenpeace realizaron acciones directas no violentas. La provincia de León ha perdido tres centrales: Anllares, Compostilla y La Robla.

Adiós térmico
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