viernes. 01.07.2022

Lo ocurrido ayer con Pedro Sánchez, al que el estadounidense Joe Biden apenas dedicó unos segundos por un pasillo tiene precedentes. Desde La Moncloa se cometió la semana pasada la torpeza de anunciar a bombo y platillo un encuentro que finalmente no fue tal. El ansia por mostrar una presunta sintonía entre Sánchez y Biden responde al problema generado desde la Casa Blanca, desde donde ni siquiera se ha respondido a la llamada del Gobierno español para felicitar al que ganó, hace más de medio año, las elecciones presidenciales. En La Moncloa ya saben de situaciones parecidas. Le ocurrió a José Luis Rodríguez Zapatero, que tuvo que esperar cinco años para hacerse una foto con un mandatario estadounidense. Su desaire hacia la bandera no gustó y tampoco sus acciones —que aún mantiene— con mandatarios americanos difícilmente homologables como demócratas. Para complicarlo aún más aquella foto Obama-Zapatero de 2009 la definió Leire Pajín como «acontecimiento planetario»...

La Casa Blanca se pone dura...
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