lunes 24/1/22

La aprobación de la Ley de Seguridad Alimentaria puede haber cumplido algunas de las demandas del sector agroalimentario, pero ha dejado de lado las reivindicaciones que, planteadas por parte de los consumidores, eran básicas para que desde el ejercicio de la compra se pudiese forzar a una mayor justicia con los productores y una apuesta efectiva por los productos de cercanía. Algo que sería fundamental para el sector agrícola, ganadero y agroalimentario leonés, pilar en el pasado y eterno potencial de la economía local, pero siempre en el huracán de la precariedad de la meteorología, los vaivenes de las modas de consumo y los excesos y abusos de una cadena de distribución que ahora se pretende regular.

Los consumidores reclamaban que las etiquetas de venta recogieran, por ejemplo, el precio en origen de esos productos en el campo. Cuánto se paga a los productores y qué condiciones laborales tienen quienes los cultivan. No pudo ser. Así, es difícil que el consumidor pueda forzar con su gasto mejoras en el sector.

La ceguera de los consumidores
Comentarios