viernes. 19.08.2022
La llamada exclusión financiera se expande por el mundo rural a pasos agigantados. Pero el mal también tiene sus efectos en las ciudades pequeñas. El cierre de sucursales bancarias avanza inapelable en ambos casos. En los pueblos provoca que tengan que realizarse grandes desplazamientos para hacer gestiones pero incluso para algo tan elemental como es conseguir dinero en metálico. Un problema con evidentes efectos en las zonas —cada vez son más los ayuntamientos— que se quedan sin ese medio que al final es la clave para que exista actividad económica en los pueblos. En el caso de las ciudades el problema se ceba con los barrios periféricos. Y se daña de manera directa a las personas mayores o con más limitaciones de movilidad, ya que también tienen complicaciones para poder acercarse a las sucursales y cajeros. Y sufren de pie en la calle largas esperas por el colapso que hay en muchas.

La ciudad de la energía cacereña
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