domingo. 03.07.2022

Este domingo León se sumó a las protestas contra el Gobierno. Lo hizo a través de una convocatoria por redes sociales. Un fenómeno que comenzó en España con aquel ya mítico ‘Pásalo’ tras el terrible atentado del 11-M. Fue también el inicio del «no merecemos un Gobierno que nos mienta». Desde entonces han pasado muchos años y muchos episodios en la siempre tensa historia de España. Ahora se extiende una movilización ciudadana que plasma el hartazgo de muchos españoles frente a los reiterados errores del Gobierno en la gestión de la pandemia. El propio domingo lo decía su vicepresidente Pablo Iglesias —el que siempre dice que hay que escuchar a la calle—: le gustaría poder volver atrás para actuar antes y mejor frente al Covid.

Las protestas callejeras tienen un pero evidente. El riesgo de concentrar personas es claro desde el punto de vista sanitario. Pero también hay que entender el enfado creciente de los propios manifestantes, porque en medio de tanta contradicción, desastre, bulo y ley con tufo de abuso, llega una nueva manipulación del Gobierno y sus palmeros. En la convocatoria de León, como en tantas otras, no se pide el fin del confinamiento. Se exige libertad frente a los excesos del estado de alarma. Algo muy distinto, aunque hay quien lo equipara, dicen, con fines maliciosos. Una cosa y otra son distintas. Y la convocatoria es clara.

¿Otro bulo más?
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