sábado 5/12/20

Torra y el desastre

La sanidad pública ha salvado a este país de una catástrofe todavía mucho mayor de la que hemos padecido. Teníamos —era verdad— uno de los mejores sistemas sanitarios públicos del mundo, y a pesar de ello la pandemia no estaba prevista (ni en España ni en ninguna otra parte), pero la capacidad de improvisación basada en la solidez de nuestros equipos sanitarios ha hecho posible la reducción de la crisis a un tamaño manejable, ya que el sistema sólo se desbordó momentáneamente en el punto álgido. La desescalada y el consiguiente desconfinamiento requerían transferir el control de la pandemia desde el gobierno de la nación a las comunidades autónomas y a los servicios de asistencia primaria, y ha habido de todo como también se refleja en el caso de la Comunidad de Madrid. Pero especialmente reseñable es que el nacionalismo catalán había tenido la osadía de decir que si la crisis hubiera sido gestionada por la Generalitat y no por Madrid habría habido menos muertos. La realidad ha sido que en cuanto la crisis ha caído en manos de Torra, el desastre se ha vuelto inconmensurable.

Torra y el desastre
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