jueves. 07.07.2022
Diario de campaña

Cuando al filo de la medianoche los partidos terminaron de pegar sus carteles, alguno diría: pues esto ya estaría... Olor a cola antigua de democracia primeriza que es un anacronismo. La democracia era un Seat 600 con un megáfono en el capó que se desgañitaba proclamando que la libertad había llegado y que más que al presente se apelaba al porvenir. Como aquella canción de los años 80 de Iván Ferreiro. Eslóganes para todos los gustos. Aquel Por el cambio tuvo pegada de chaqueta de pana de Felipe González. Las frases de ahora suenan más a autoayuda. Aquí van tres: Que tu voz se escuche, El valor de la palabra, Lo vamos a conseguir. No son precisamente la alegría de la huerta. Parecen pedir una respuesta ciudadana en plan: Tenemos que hablar porque no os vemos bien... Para ser exactos, en León, habría que hacerlo con 11 formaciones que aspiran a alguno de los 13 escaños que se reparten en la provincia.

Esto no ha hecho más que comenzar. Que es un continuar. Porque el mismo día de los carteles empezó el desembarco. Pablo Casado vino a Matadeón de los Oteros, su pueblo leonés, algo que no es extraño en la campaña continua de los líderes nacionales. Un día, en un desayuno en la capital y era sin oportunismo, presumía precisamente de ese origen. Y ayer, Reyes Maroto, ministra de Turismo, fue al El Bierzo y habló de San Marcos. Será el metaverso ese que nos va a permitir vivir fuera del cuerpo.

A las 7 de la mañana, por poner una hora para empezar uno mismo la campaña, si solamente se dejara llevar por el olor y el ruido de la cafetera del primer café, ese que ya no lo mejora nadie, entendería hasta el sentido de la vida. Me recuerda esto último a la frase irónica que repetía nuestro dibujante más universal, Miguel Ángel Martín, en las noches de Madrid. Igual ya no se acuerda. Pero la radio es una debilidad como otra cualquiera y lleva ya tiempo contando y sonando, y se impone, porque es una gran protagonista. Luis del Olmo lo inventó. Lo mejor del inicio de la campaña, lo siento, fue Rafael Nadal. Uno se conecta a los medios de madrugada y termina viendo el cuarto set victorioso del manacorí. Los ojos en la pantalla, las orejas en la radio. Lo primero que me viene a la cabeza es por qué, ella y él, cada uno desde su púlpito y su micro, se empeñan en contarme las cosas en plan ‘déjame que te lo explique yo, que si no tú no lo vas a entender’. Son los que hablan en clave nacional.

Y así, ayer hubo mitin a lo grande. En esa clave llegaron Irene Montero, Ione Belarra, Lilith Verstringe... Unidas Podemos en plan dream team. Me sirvió para pensar qué será de Jorge Verstrynge y que me dio clase en Políticas. Será que entre tanto marketing se echa de menos la sorpresa del discurso.

La democracia era esto
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