jueves. 07.07.2022
Diario de campaña

Puedo prometer y prometo. Váyase, señor González. Al suelo, que vienen los nuestros... España va bien. Por consiguiente. El que se mueva no sale en la foto. Ganamos pero aún no sabemos quiénes... Hay frases definitivas y definitorias del tiempo vivido o del tiempo que vivimos. Como cualquier tiempo pasado siempre parece mejor, las de antes suenan rotundas, solemnes. Mejores incluso, quién sabe. La nostalgia no sirve de nada. Pero hay algunas frases que son como el pasado: siempre vuelven. Son las frases de un presente continuo de un país como España, que como cualquier país latino, vive la política al límite.

Ayer sin ir más lejos, lo que digan los candidatos de estas elecciones no tiene en un primer momento ningún futuro más allá que el que las hemerotecas dejen para la posteridad. Hubo debate. Y la tensión se apreciaba en las caras de los aspirantes, que ven cómo a medida que se acerca el 13-F se va agotando el margen de maniobra y, por supuesto, el crédito para rectificar o ajustar la maquinaria.

Los otros, los de antes, los Landelino Lavilla, por ejemplo, cuando dijo: «Por favor, serenidad» tienen ahora a su favor que el tiempo les ha hecho justicia y quedaron como frases célebres. Eran los Adolfo Suárez, José María Aznar, Pío Cabanillas, Felipe González, Alfonso Guerra y Pío Cabanillas los que firman las frases del principio. Todos pertenecían a una época de España en la que se trataba tanto o más implantar la Democracia y hacer de ella algo normal que casi imponer criterios. Los problemas, como los hijos, cambian y crecen. Y ayer en el debate a primeras de cambio se abordó la cuestión de la sanidad. Ese inicio demostró que de poco valen ahora intervenciones generalistas, porque el relato de cada uno se acerca al punto final en forma de día de reflexión.

«La sanidad pública es un derecho de todos los ciudadanos», dijo el candidato Tudanca. En otro momento se podría incluir en el lugar de lo sabido, pero han pasado dos años en los que el tema de la sanidad ha sido el tema único. El candidato Mañueco destacó que los datos son buenos, tanto en inversiones como en ratios. Igea se remitió a los cierres de los consultorios.

La política es el arte de lo posible, decía un viejo profesor. Porque daba por hecho que la premisa de la que se partía era la escasez. Era una forma de huir de la demagogia. Eso sí, las frases para la historia son siempre jugosas: «En política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno», dijo Konrad Adenauer. «No desgasta el poder; lo que desgasta es no tenerlo», aseguraba Giulio Andreotti. «He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos». Un tal Charles de Gaulle.

Puedo prometer y prometo
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