jueves. 07.07.2022
Diario de campaña

Con todos ustedes: la política espectáculo. No se preocupen, que ya pasó. Qué mejor lugar para un baño de multitudes que León, esta parte de la Comunidad en la que los hay que no sienten lo mismo al hacerlo con Castilla, o parte. La cuna del parlamentarismo a la que le hicieron la cama, parecen pensar. Según dicen los superexpertos hay un supuesto hecho diferencial que hasta desde los cielos se ve. Vamos, que lo vería Sánchez desde el Falcon: hasta la geografía lo dice, que hay una ruptura geográfica que hace inútil esa ‘Y’ que une a León con Castilla. Dicen. Habría que verlo, porque los paisajes cuando cambian lo que hacen es sumar territorios. Pero también han proliferado en León tantos historiadores por metro cuadrado, de lo antiguo, tan formados y eruditos en concilios, fueros y reyes, que no hace sino llevar a pensar que han perdido el tiempo cuando podrían haber sido catedráticos de esos que se leen mil libros para intentar saber un poco sobre un tema. Pero no. En Amanece que no es poco amaban a Faulkner. O sea, que hay gente para todo.

Si el presidente Sánchez viaja o no en el Falcon se ha quedado solo en un misterio de altura. ¡Qué preguntas tenemos! Si viajara en coche hubiera disfrutado de ese tramo surrealista que aún queda de Benavente a León, en donde los coches van botando, que no votando.

Fue en el Pabellón de la Torre donde cuentan las crónicas que comenzó a fraguar su cruzada para recuperar el trono del PSOE. Ayer se trataba solo de arropar, así que los lugares comunes en los discursos, no solo el suyo, fueron la única nota destacable. Son discursos tan genéricos que se pueden guardar como promesas para otros compromisos, en el tiempo y en el espacio.

En cualquier caso, volando voy, volando vengo, por el camino yo me entretengo. Pongan música, que siempre es mejor y esta es una de las pocas verdades irrefutables de las visitas estelares. Vienen y se van y se supone que por el camino se entretienen, vuelen o no. Kiko Veneno es el autor de esta célebre canción que tenía otro resumen: enamorado de la vida, aunque a veces duela. Tal vez, cuando la hizo de joven no hubiera cogido todavía un avión en su vida. Se trataba de soñar con volar para soñar con vivir. Pero ya a partir de mañana, la campaña entra en un recta final que quita el sueño, en la que el foco sobre los candidatos comenzará a ser abrasador. Posiblemente, ninguno de ellos, con un mínimo de sensibilidad que tenga, dirá que es un tramo divertido. Un hombre mayor, en la plaza de las Cortes, decía: «Seguir una campaña es imposible. Si les oyes sin saber de qué partido son habría que votar a todos. Pero luego no se cumple nada». Con todo, dice que hay que ir a votar. He aquí un hombre con los pies en el suelo.

Volando voy, volando vengo
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