viernes 29.05.2020

Exportadoras pero escasamente fieles

León mira a los mercados exteriores con creciente interés, dependiente en las grandes cifras de proyectos inversores no locales pero con un tejido empresarial que ve en estas ventas una línea de futuro. La continuidad es la asignatura pendiente
Consolidar la vocación exportadora de buena parte de las empresas leonesas es la asignatura pendiente de los mercados exteriores
Consolidar la vocación exportadora de buena parte de las empresas leonesas es la asignatura pendiente de los mercados exteriores

El tejido empresarial leonés se ha volcado en los últimos años en los mercados exteriores, en busca de una vía de negocio que alivie las tensiones económicas internas y también de una fórmula de crecimiento. Quizá con más necesidad que vocación, si se interpretan las cifras de aquellas empresas que son habitualmente exportadoras, y las que no acaban de consolidar una vocación en la que han probado suerte, pero en la que parece que no acaban de confiar. León exporta, seguramente podría hacerlo más, pero sobre todo tiene como asignatura pendiente en este camino de garantía de supervivencia y desarrollo de muchos negocios (tanto de sectores tradicionales como innovadores) la consolidación de una vocación exterior definida, estratégica y convencida de las bondades de buscar nuevos socios.

El negocio exterior de la economía leonesa ha vivido en los últimos ejercicios una senda de fuerte crecimiento, salpicada de alguna corrección. Son cifras es las que es necesario, sin embargo, profundizar. Los grandes números de la exportación leonesa y sus récords dependen casi exclusivamente de las decisiones inversoras o societarias de multinacionales. Para lo bueno y para lo malo.

El enorme crecimiento en ventas en los últimos tiempos dependió fundamentalmente del negocio de Vestas en Villadangos, y con la marcha de la eólica leonesa se fue al garete, como demuestran las cifras de exportaciones de este año. Compensadas en buena parte por la decisión de Inditex de formalizar en su centro logístico de Onzonilla la facturación de la línea de ropa de hombre para todo el mundo. También el pujante negocio de los quesos, o las salsas, tiene más que ver con la facturación de multinacionales como Mondelez que con la apuesta de las numerosas empresas locales del sector. Y el creciente sector biofarmacéutico y de farmacia animal también dedica buena parte de su producción a los mercados exteriores.

Junto a ellos, muchas empresas de menor tamaño, no pocas microempresas, se suman al mercado exportador de la provincia. Lo hacen en su mayor parte sin un plan definido a largo plazo, según evidencian los datos del Icex. Y esa es una gran asignatura pendiente del tejido empresarial leonés: la planificación de sus relaciones con compradores exteriores.

Los análisis oficiales señalan que más de 2.000 empresas de la provincia tienen capacidad de vender sus productos en los mercados exteriores, aunque en los últimos meses poco más de 800 han establecido contratos de venta con otros países. Más de la mitad de estas empresas facturan cantidades mínimas, de menos de 5.000 euros en lo que va de año. Y sólo 23 compañías han formalizado ya ventas que superan los cinco millones de euros. Menos del 3% del total.

El dato preocupante, o al menos a analizar para establecer estrategias de futuro, es que si en lo que va de año (datos de enero a agosto, del Icex) es que sólo 251 empresas de la provincia, del total de 828 que han vendido fuera en lo que va de año, lo han hecho de forma regular en los últimos cuatro ejercicios. Son apenas un 30% de las empresas, aunque suman un 90% de la exportación.

Unos datos que evidencian que el camino a recorrer, y a mejorar, es todavía enorme.

Exportadoras pero escasamente fieles