martes. 29.11.2022

El 1-O propicia la ruptura del Govern y una tregua en el independentismo

Junts retira el ultimátum a Aragonès y un sector cuestiona que se consulte a la militancia
                      Pere Aragonés en Washington con el presidente de la Cámara catalana. LANIN NOLLY
Pere Aragonés en Washington con el presidente de la Cámara catalana. LANIN NOLLY

La cercanía del quinto aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 ha propiciado una bajada de la tensión en el independentismo y la pugna entre ERC y Junts ya no deja declaraciones incendiarias casi a diario. Esquerra y Junts no han llegado a ningún acuerdo aún para cerrar la crisis, pero sí se han dado un tiempo para tratar de asegurar la continuidad del Gobierno catalán y no escenificar la ruptura en el debate de política general que empieza este martes en el Parlamento catalán. Tampoco se visibilizará el entendimiento, según apuntan desde Junts.

ERC ha celebrado estos días que Junts ya no hable de ultimátum. La formación de Puigdemont ha rebajado el tono. La presidenta de la formación nacionalista, Laura Borràs, evitó el lunes pasado situar el debate de política general como el límite para el futuro del Govern. De esta forma, rectificaba y levantaba el órdago lanzado a Pere Aragonès para que antes del martes diera un giro a su agenda independentista. Si no lo hacía, le amenazaban con la ruptura. El presidente de la Generalitat, que se ha mantenido firme ante las presiones y ha asegurado que no variará el rumbo, valoró las decisiones que aportan un «horizonte de estabilidad».

La crisis entre los dos socios secesionistas no está resuelta, ni de lejos, pero ya no presentan el choque como inminente. La dirección de Junts se ha comprometido a celebrar una consulta entre la militancia para decidir su permanencia en el Govern, pero está por ver cuándo se convoca y qué se plantea a las bases, porque hay sectores del partido que ya están pidiendo que no se pregunte expresamente sobre si se ha de salir o no del ejecutivo.

Elecciones internas De momento, el sector de Junts más partidario de seguir en el gobierno ha vuelto a derrotar a los rupturistas, encabezados por Borràs, en las elecciones territoriales del partido. Y los consejeros del partido en el Govern mantienen una agenda que no es la de quien está recogiendo sus cosas pensando en que tendrá que irse dentro de unas semanas. Así, por ejemplo, el consejero de Economía ha presentado recientemente el techo de gasto y está elaborando los presupuestos de 2023; la consejera de Exteriores ha viajado a Israel para restablecer relaciones con Tel Aviv; el de Salud está ultimando una nueva normativa de lucha contra el tabaco que prevé aprobar las próximas semanas; las de Justicia y Derechos Sociales han presentado medidas para combatir la ocupación ilegal; y el vicepresidente, Puigneró, ha respaldado un proyecto de laboratorio digital para 2030. Por la vía de los hechos, el sector de Junts que está en el Govern ya ha dejado claro que no quiere salir. Otra cosa son los dirigentes que están fuera del ejecutivo. sobre todo Laura Borràs (con una causa judicial abierta) y Carles Puigdemont.

ERC no las tiene todas consigo y por si acaso contempla todos los escenarios, incluido el de gobernar en solitario. El presidente Oriol Junqueras criticó ayer a los junteros por estar continuamente «amenazando» con romper la coalición. «Es mejor que no abandone el Govern», dijo, pero Esquerra en cualquier caso está dispuesta a asumir todas las responsabilidades.

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