sábado 27/11/21
                      Elvira Urquijo A.
Elvira Urquijo A.

El Ministerio del Interior ha transferido al Gobierno de Canarias 10,5 millones de euros en concepto de subvención directa para cofinanciar la compra de 107 viviendas y de los enseres de primera necesidad para el realojo de quienes perdieron su hogar bajo la lava en La Palma, coincidiendo con la visita a la isla de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño. Ayer, más de 4.500 alumnos y casi 600 profesores de los tres municipios más afectados por la erupción en La Palma regresaron a las aulas con ganas de volver a la rutina pese a la lluvia de cenizas y al incómodo sonido de fondo de un volcán que no deja de arrojar lava aunque en Tazacorte esa normalidad será sólo por un día por el peligro de que una nueva colada llegue finalmente mañana al mar. Mientras, drones de carga de logística marina modificados intentarán el rescate de los seis podencos que se encuentra en dos estanques rodeados por el magma. | EFE

La izquierda abertzale aprovechó ayer el décimo aniversario del fin del terrorismo de ETA para trasladar a las víctimas de la banda que «siente su dolor», que «nunca debió haberse producido» y que «a nadie puede satisfacer que todo aquello sucediera ni que se hubiera prolongado tanto en el tiempo». Fue a través de una comparecencia pública de Arnaldo Otegi a la que se le quiso dar la solemnidad de las grandes ocasiones.

La denominada ‘Declaración del 18 de octubre’ supone un gesto simbólico por parte de EH Bildu y Sortu, aunque, en realidad, el texto aporta escasos matices sobre lo que han venido diciendo la coalición soberanista y la propia ETA en la última década. Fue acogido con diversidad de opiniones por parte de las víctimas, el PSOE lo vio como un paso positivo, Unidas Podemos lo recibió con entusiamo, el PP con críticas y el PNV con escepticismo.

Otegi escogió como escenario la entrada principal del Palacio de Aiete, en San Sebastián, para hacer público un texto con el que intentan aliviar la presión que el resto de partidos están ejerciendo para que admita que la violencia de ETA fue «injusta». Que no fue consecuencia de un contexto histórico, sino de la decisión unilateral de los militantes de la banda que optaron por asesinar. Un paso que siguen sin dar.

Las expresiones usadas en la nueva declaración son similares —sino idénticas— a las utilizadas en ocasiones anteriores. Y no sólo de la izquierda abertzale. El «daño causado» ya fue reconocido por el colectivo de presos de ETA (EPPK) en un anuncio en diciembre de 2013 y la propia organización, en el comunicado previo a su disolución en 2018, afirmaba: «ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo».

La importancia que en las filas socialistas se da al texto tiene sobre todo que ver con el contexto y el momento. La sensación es que tras unos años en los que la izquierda abertzale había certificado su apuesta por las vías políticas, el discurso se estaba volviendo ahora más ortodoxo. Las negativas a condenar de forma explícita los ataques a militantes del PP y su apoyo a los recibimientos de presos etarras, entre otras cuestiones, habían puesto en alerta al resto de partidos. La comparecencia de Otegi buscaría lanzar un mensaje de tranquilidad.

De hecho, en la declaración se subraya que el compromiso con vías exclusivamente «democráticas por parte del independentismo de izquierdas» es «una decisión inamovible y para siempre».

A eso habría que añadir, según fuentes consultadas y conocedoras del debate interno, la importancia simbólica que dentro del mundo de la izquierda abertzale tienen escenificaciones como la efectuada ayer en Aiete y las reflexiones explícitas sobre las víctimas de ETA.

La declaración, leída en euskera y castellano, señala que «transitar hacia una paz justa y duradera necesita del reconocimiento y reparación de todas, absolutamente todas las víctimas» y que «no nos olvidamos de ninguna de ellas». Otegi realizó en este punto «una mención específica» a las víctimas «causadas por la violencia de ETA».

«Queremos trasladarles nuestro pesar y dolor por el sufrimiento padecido. Sentimos su dolor y, desde ese sentimiento sincero, afirmamos que el mismo nunca debió haberse producido, a nadie puede satisfacer que todo aquello sucediera, ni que se hubiera prolongado tanto en el tiempo. Debíamos haber logrado llegar antes a Aiete», afirma el texto elaborado por la izquierda abertzale, en el que también se pide una solución para los presos de ETA.

«Desgraciadamente», continúa la declaración, «el pasado no tiene remedio, nada de lo que digamos puede deshacer el daño causado, pero estamos convencidos de que es posible al menos aliviarlo desde el respeto, la consideración y la memoria. Queremos decirles de corazón que sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a tratar de mitigarlo en la medida de nuestras posibilidades. Siempre nos encontrarán dispuestos a ello».

La respuesta de las víctimas de la banda fue desigual, aunque el texto estuvo lejos de levantar entusiasmo. Covite sí admitió «pasos apreciables», pero al igual que la AVT exigió la condena del terrorismo de ETA.

Desde el PSOE, el nuevo portavoz de su ejecutiva, Felipe Sicilia, habló de «punto de inflexión», y el exlehendakari Patxi López también celebró la noticia. Las ministras de Unidas Podemos Ione Belarra e Irene Montero no ocultaron su satisfacción. «Hoy la izquierda abertzale ha dado un paso sin precedentes», ensalzaron. Reacciones que contrastaron con las del PP, cuyo líder, Pablo Casado, afirmó que Otegi «no es un hombre de paz», y Vox, cuyo portavoz, Jorge Buxadé zanjó con un «no se lo cree nadie».

10,5 M€ para dar casas a afectados del volcán