miércoles 22/9/21

El 90% de víctimas de delitos de odio no denuncia las amenazas y agresiones

En el confinamiento se disparó la hostilidad y los ataques contra las personas con discapacidades
Marlaska, tras participar en la IV Reunión de la Comisión contra los Delitos de Odio. RODRIGO JIMÉNEZ

Los delitos alentados por los discursos públicos de odio contra determinados colectivos son una lacra oculta en España. Las amenazas, humillaciones, discriminaciones, palizas y demás actos violentos dirigidos contra extranjeros, negros y asiáticos, homosexuales y transexuales, mujeres, enfermos, gitanos o personas de otras ideologías que de cuando en cuando saltan a los medios de comunicación no son más que la punta del iceberg de una dramática y vergonzosa realidad de dimensiones nada desdeñables. Así lo revela un estudio realizado por el Ministerio del Interior: nueve de cada diez víctimas españolas de delitos de odio (el 89,24%) no denuncian las vejaciones o agresiones sufridas. Solo con multiplicar por nueve los ataques por odio notificados tendríamos unos 15.000 delitos anuales, 13.500 de ellos ocultos.

Nadie o casi nadie habla de ello. Las víctimas, por miedo, vergüenza o desconfianza en la policía. Los verdugos, en el 81% de los casos hombres, por mantener su tradicional impunidad. Pero lo cierto es que la escalada de estos delitos, que pueden conllevar penas de cárcel de seis meses a cuatro años, multas e inhabilitaciones profesionales por hasta más de una década, es imparable. Lo admite el propio ministro del Interior. «Desde hace años vivimos un incremento objetivo y constante de las conductas de odio, señaló Fernando Grande-Marlaska. Una realidad ante la que Interior no va a permanecer impasible». En 2020, el año del confinamiento disparó las agresiones a personas con discapacidades. En los primeros seis meses de este año, los delitos de odio denunciados en España se incrementaron el 9,3% respecto a 2019, cuando a su vez crecieron el 6,8% con referencia a los mismos meses de 2018. A este ritmo, 2021 acabará por encima de las 1.500 denuncias.

Samuel en A Coruña, un joven en en Amorebieta (Bizkaia), palizas a sintecho, a africanos o a LGTBI. Interior va a dictar una instrucción para que los investigadores de delitos violentos cometidos por bandas o grupos juveniles organizados reflejen en sus atestados si hay indicios de acciones de odio en los hechos, pues muchas veces unos y otros van unidos. Además, pedirá a Instituciones Penitenciarias que todos los menores inmersos en estos casos reciban un tratamiento individualizado para tratar de rehabilitarlos y apartarlos.

El 90% de víctimas de delitos de odio no denuncia las amenazas y agresiones
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