viernes. 27.01.2023
                      Los tres polizones subidos a la pala del timón de un petrolero donde pasaron once días de travesía. SALVAMENTO MARÍTIMO
Los tres polizones subidos a la pala del timón de un petrolero donde pasaron once días de travesía. SALVAMENTO MARÍTIMO

Durante once días, tres jóvenes nigerianos arriesgaron sus vidas a la intemperie, sentados sobre la pala del timón de un petrolero en el que viajaron escondidos para cumplir el sueño de llegar a Europa. El buque, con bandera de Malta y llamado Alithini II, había partido el pasado 17 de noviembre de Lagos, la capital del país norteafricano, sin sospechar que en ese pequeño hueco que se sitúa justo por encima de la línea de flotación se encontraban agazapados los polizones, de entre 23 y 27 años, , expuestos a cualquier golpe de mar y con sus pies apenas separados medio metro del agua.

La agónica travesía por el océnano Atlántico llegó a su fin el lunes, alrededor de las 19,00 horas, cuando los tres migrantes fueron rescatados por un barco de Salvamento Marítimo al fondear el petrolero cerca del puerto de Las Palmas de Gran Canaria. El servicio de emergencias 112 explicó en Twitter que los afectados presentaban «deshidratación de carácter moderado y precisaron asistencia hospitalaria». Por su parte, Salvamento Marítimo añadió que los jóvenes subsaharianos «se encontraban fatigados, con síntomas de hipotermia y tuvieron que ser atendidos por los servicios sanitarios».

En el muelle deportivo de las Palmas de Gran Canaria, recibieron las primeras asistencias por parte de los servicios de emergencia locales y de miembros de la Cruz Roja nada más ser rescatados por la embarcación Salvamar Nunki. Sin embargo, debido a su delicado estado dos de ellos fueron derivados al Hospital Doctor Negrín y el tercero, que se encontraba en un estado más grave, tuvo que ser llevado al Hospital Insular, según detalló la Delegación del Gobierno.

«RIESGO MÁXIMO»

Sobrevivieron a once días de travesía «de riesgo máximo», refugiados en el pequeño espacio que queda libre bajo la popa allí donde el timón se encaja en el casco, un hueco que puede inundarse solo con que el buque cabecee entre el oleaje. «Es un sitio que no está habilitado para albergar a una persona, con unas condiciones ambientales de mar abierto y riesgo de morir por deshidratación, porque caigas al agua por un golpe de mar, por hipotermia.... riesgo máximo. Y el habitáculo se puede inundar, es muy posible, además, que pase eso», relató a Efe Sofía Hernández, la jefa del Centro de Coordinación Salvamento Marítimo de Las Palmas, que dirigió el rescate.

La impactante fotografía difundida en Twitter por Salvamento Marítimo, en la que podía observarse a los tres migrantes sobre la pala del timón del petrolero, plasmó con claridad la vulnerabilidad de los chicos frente a larga y arriesgada travesía emprendida. Txema Santana, asesor para las migraciones del Gobierno de Canarias, subrayó a Euronews que no es la primera vez que las autoridades españolas descubren polizones escondidos en lugares peligrosos de un buque en el puerto de Las Palmas. El último precedente se produjo en noviembre de 2020, en la pala de timón del también petrolero Ocean Princess II, y un mes antes a bordo del Champion Pula. Ambos navíos habían partido de Nigeria.

En el caso del Ocean Princess II fue especialmente sonado el hallazgo de un niño de 14 años que viajó durante 15 días escondido en el mismo hueco que los tres subsaharianos, desde Lagos hasta Las Palmas. «Solo veíamos agua. Yo ya estaba muy débil, hambriento y estaba perdiendo la cabeza. Solo podía pensar en un buen plato de arroz. Fue la primera vez que bebí agua salada», contó al diario ‘El País’ en una entrevista.

Un portavoz de la Policía canaria aclaró ayer que corresponde al operador del barco hacerse cargo de los polizones, proporcionarles alojamiento temporal y devolverlos a su origen lo antes posible. La decisión se fundamenta en la normativa actual, según la cual únicamente los agentes puede ordenar el desembarco de los viajeros irregulares y permitir que se queden en tierra, si se cree que pueden ser sometidos a tratos inhumanos o degradantes a bordo o si son colectivos vulnerables como solicitantes de asilo, menores de edad o padecen alguna enfermedad grave. Alojados en el navío Alithini II, un barco de 183 metros de eslora construido en 2008, es propiedad de Gardenia Shiptrade SA pero lo administra Astra Ship Management, con sede en Atenas. Aunque dicha firma ha optado por no hacer comentarios sobre lo ocurrido, este martes trascendió que dos de los nigerianos han sido dados de alta y se encuentran en el interior del navío a la espera de ser retornados a su país natal una vez que puedan ser identificados por las autoridades competentes.

Helena Maleno, directora de la ONG Walking Borders, especializada en cuestiones migratorias, aclaróque los polizones podrían permanecer en España si solicitan asilo. «En varias ocasiones anteriores pudieron hacerlo si optan por esta vía», dijo en declaraciones a Reuters. Y ayer lo hicieron. Gracias a la ayuda facilitada por Cáritas a uno de los jóvenes que sigue ingresado en el Hospital y por parte del armador del barco a los otros dos chicos que fueron devueltos al petrolero para ser repatriados a su país de origen, como ordena la legislación internacional al ser polizones.

La agónica travesía de tres jóvenes nigerianos para llegar a España