domingo 18/4/21

Las agresiones durante un acto de Vox en Vallecas caldean la campaña madrileña

Abascal culpa a Marlaska, Interior avala a la Policía, Casado carga contra Iglesias y éste acusa a la extrema derecha
Rocío Monasterio y Santiago Abascal, ayer, en un acto en Vicálvaro. RODRIGO JIMÉNEZ

La batalla campal entre radicales de izquierda, policías y militantes de Vox ha elevado unos cuantos grados la ya caliente campaña electoral en Madrid. Los disturbios registrados el miércoles durante un acto electoral del partido de extrema derecha en el distrito de Vallecas no sorprendieron a nadie, como tampoco extrañó el posterior cruce de acusaciones de todos contra todos.

Cuatro detenidos, tres de ellos menores, y 35 heridos leves, veinte de ellos policías, fue el parte oficial de unos enfrentamientos que se veían venir desde el momento en que Vox anunció su acto en la conocida como ‘plaza roja’ de Vallecas con la presencia de Santiago Abascal y otros dirigentes del partido para arropar a su candidata, Rocío Monasterio.

Aunque PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos firmaron una carta a los vecinos del barrio para pedir que no acudieran a boicotear el mitin y a no caer «en ninguna provocación» para no dar «más publicidad al acto», grupos autobautizados como antifascistas convocaron por las redes sociales a sus seguidores y acudieron en torno a un millar. La Policía montó un cordón de seguridad para separar a unos y otros, pero estaban demasiado cerca, a «18 pasos», dijo Abascal tras recorrer la distancia.

El desenlace no se hizo esperar, y mientras el líder de Vox arengaba a los suyos, unos 300 o 400, comenzaron las cargas policiales, las carreras, los porrazos, las pedradas y el lanzamiento de adoquines y botellas.

Un clásico en estas algaradas

Ya lo hizo allí mismo al fragor de los choques y lo repitió ayer, Abascal culpó al ministro del Interior. Fernando Grande-Marlaska «debe ir a prisión por los delitos electorales que se están cometiendo aquí», dijo durante el mitin, y abundó en varias entrevistas en la tesis de que «es directamente responsable» porque dio la orden de «no actuar» a los antidisturbios. Se quejó de que él mismo recibió el impacto de una botella, «tengo la cara dolorida», y no pasó nada más grave «porque Dios no quiso».

Abascal también responsabilizó de los incidentes al «criminal» Pablo Iglesias, un «mentiroso patológico» por acusar a su partido de haber ido a Vallecas a provocar. El líder de Unidas Podemos se reafirmó ayer en que el único fin de Vox al presentarse en la ‘plaza roja’ era «provocar altercados», es «la estrategia de siempre de la extrema derecha». En esa operación, agregó Iglesias, Vox cuenta con la complicidad de algunos medios de comunicación, a los que no puso nombre, que «blanquean el racismo, el machismo, la homofobia y el odio», y sostienen que «el problema» son los vecinos de Vallecas mientras el partido de Abascal «tiene derecho a ir a provocar violencia donde quiera».

A diferencia del líder de Podemos, Grande-Marlaska guardó silencio aunque desde su ministerio defendieron el dispositivo policial porque fue «acorde a unas circunstancias complejas con el fin de garantizar los derechos de todos». También terció en la polémica el líder del PP para cargar contra Iglesias y Podemos. Pablo Casado señaló que es preocupante que «haya partidos que forman parte del Gobierno que justifican y alientan» disturbios como los registrados en el barrio madrileño. Consideró que «los ataques sufridos» por Vox son «inaceptables» y reclamó la «máxima severidad» para sus autores pero también para quienes los «justifican y alientan».

El portavoz nacional del PP y alcalde de Madrid dio una vuelta de tuerca a la polémica para colocar la carga de la responsabilidad sobre el Gobierno de coalición.

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