lunes 23.09.2019

Ana Julia: una madre desapegada y distante

Una relación «distante», «desapegada» y «sin confianza», así describió la hija de Ana Julia Quezada la relación con su progenitora, a la que pese a tratarse de una declaración por videoconferencia no quiso ver. La joven, que reside en Burgos, relató que desconocía que su madre se hubiera mudado a Las Negras (Almería) después de abandonar la casa familiar burgalesa, y que se desplazó hasta allí tras conocer la desaparición de Gabriel para acompañarla. «Nunca he sentido que me haya querido como una madre, ella siempre ha sido distante e independiente», dijo, «solo me llamaba cuando tenía un problema de pareja o el que fuera».


La chica concedió que, transcurrido ya año y medio de la muerte del niño, pudo pensar que la madre la utilizó para dar una sensación familiar en aquellos momentos de búsqueda del pequeño, debido a esa escasa relación que mantenían. «Pero actué de corazón», justificó acerca de por qué se desplazó hasta Almería para acompañarla.


Según explicó a las preguntas de las partes, no notó un comportamiento en Quezada que le hiciera sospechar de ella como autora de la desaparición del niño, aunque si le chocó que le hablara de las rutinas deportivas que seguía mientras ella, que no conocía al niño de nada, se sentía bastante afectada. «Me extrañó porque yo me sentía como la mierda por un niño que no conocía, y ella me hablaba de su tipito».


También le resultó llamativo que la llevara a la finca de Rodalquilar, cuando el cuerpo del pequeño ya estaba allí enterrado, porque «decía que allí tenía paz». Sin embargo, apenas estuvieron veinte minutos en esa finca.

Ana Julia: una madre desapegada y distante