martes 17/5/22

Todos los sectores del independentismo hicieron ayer una defensa cerrada a favor de Carles Puigdemont. Exigieron su libertad absoluta para poder regresar a casa y reclamaron a la justicia que entierre para siempre las órdenes de detención.

El secesionismo arropó al expresidente tanto desde las instituciones como desde la calle. El Govern catalán en pleno, con Pere Aragonès a la cabeza, compareció desde el Palau t, para lanzar un mensaje de apoyo rotundo. «Libertad, presidente Puigdemont es el clamor de una mayoría de la sociedad catalana, es el clamor del Govern y también el mío», afirmó desde la galería gótica, con todos sus consejeros detrás. Pere Aragonès y su vicepresidente, Jordi Puigneró, viajaron además al Alguer para estar cerca del expresidente. Aragonès intentó hacer equilibrios entre las diferentes sensibilidades del independentismo. Cargó contra el Estado al que acusó de haber engañado a la justicia europea, de buscar la venganza y de practicar la represión y avisó al Gobierno de que la detención «no ayuda» al proceso de diálogo. En cualquier caso, admitió contactos a lo largo del día con la Moncloa. Y evitó cargar contra la mesa, como hicieron los dirigentes de Junts Puigneró, Borràs o Sànchez, que ven que la mesa de diálogo es una vía «inútil».

Aragonès le arropa pero evita dinamitar los puentes con Sánchez
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