domingo 17/10/21

Aragonès no cede a la presión de Puigdemont

La mesa de diálogo es la «única salida», le dice al dirigente ‘indepe’ fugado en Waterloo
                      Puigdemont. ayer, en el Parlamento Europeo. STEPHANIE LECOCQ
Puigdemont. ayer, en el Parlamento Europeo. STEPHANIE LECOCQ

A pesar de la detención del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont el jueves pasado en la isla italiana en Cerdeña y aunque en un principio saltaron todas las alarmas sobre la estabilidad en el Govern catalán y en el Gobierno central, la vida sigue más o menos igual cuatro días después. Junts y algunos sectores minoritarios en ERC presionaron al presidente de la Generalitat para que variara el rumbo de la legislatura, lo que implicaba abandonar la apuesta por buscar una salida a la cuestión catalana a través del diálogo con el Gobierno y acabar con el apoyo parlamentario al Ejecutivo central.

El presidente de la Generalitat arropó durante el fin de semana a Puigdemont, convertido en una especie de héroe para el nacionalismo sardo, y evitó fijar una posición explícita a favor de la mesa de diálogo. Sin embargo, ayer fue claro y contundente. «La única vía es la dialogada», afirmó en RTVE. Una respuesta directa a su antecesor que el domingo en Cerdeña, en un encuentro con dirigentes nacionalistas sardos, aseguró que la actitud del Estado solo deja al independentismo la unilateralidad como opción posible para alcanzar la independencia.

«La clave es mantener el rumbo», advirtió Aragonès a sus socios, a los que recordó que el plan de gobierno aprobado la semana pasada incluye como primer objetivo de la legislatura intentar celebrar un referéndum previa autorización y negociación con la Moncloa. Aragonès, en cualquier caso, negó que Puigdemont o Junts le pidieran dinamitar las conversaciones con Sánchez.

El presidente de la Generalitat defenderá hoy de nuevo la mesa de diálogo como vía para encontrar una salida al conflicto catalán en su primera intervención en un debate de política general como jefe del Ejecutivo catalán. El encarcelamiento de Puigdemont alteró los planes de los republicanos, pero, con su inmediata puesta en libertad, las aguas han vuelto a su cauce. Una buena prueba de la vuelta a la normalidad fue el regreso de Puigdemont a Bruselas —increpado por un grupo de españoles en el aeropuerto belga— para retomar su actividad de europarlamentario. El expresidente de la Generalitat insistió en su intención de estar el 4 de octubre en la corte de apelación de Sassari, citado por la jueza. «Preparado para afrontar esta audiencia», afirmó.

Aragonès viajó el sábado al Alguer, en Cerdeña, para arropar a Puigdemont y blindar al Govern de la crisis provocada por la detención del expresidente, pero la pugna entre los dos partidos del Ejecutivo catalán se mantiene. Junts acusa directamente al Gobierno de estar detrás del arresto del líder nacionalista, mientras ERC habla en genérico del Estado español y de la justicia para no implicar al Ejecutivo, con quien defiende seguir dialogando. Los republicanos, no obstante, reclamaron ayer a Sánchez que mueva ficha en materia de reformas en el sistema policial y judicial o a través de una ley de amnistía, si no quiere ser «cómplice de la represión».

Aragonès no cede a la presión de Puigdemont