viernes 23/10/20

Aragonès toma el mando en Cataluña sin la retórica independentista radical

ERC camina con pies de plomo ante el temor de que una parte del independentismo acuse a Pere Aragonès de usurpador del poder y de aprovecharse de la represión para alcanzar la Presidencia de la Generalitat. Por ello, cogió ayer las riendas del Gobierno catalán con un perfil muy bajo. El que le obligan la ley y el pacto al que han llegado JxCat y ERC para pilotar el relevo de Quim Torra y el que el propio líder independentista ha querido adoptar.

Aragonès es desde hoy la primera autoridad política de Cataluña, pero sin admitir que es presidente. Lo dejó claro en su primera intervención en la Cámara catalana, después de encabezar su primer Consejo de Gobierno. «Tras la inhabilitación de Torra no hay presidente», afirmó para que no haya equívocos.

La prueba del nueve de lo fino que han tenido que hilar JxCat y ERC su pacto para no herir sensibilidades es el nombre del cargo de Aragonès tras la firma del decreto que sustituye al inhabilitado Torra: «Vicepresidente del Govern en sustitución de la presidencia de la Generalitat y consejero de Economía y Hacienda». Ni puede convocar elecciones ni nombrar ni cesar consejeros ni se ha instalado en el Palau de la Generalitat. Está por ver si participa en la próxima conferencia de presidentes autonómicos convocada para fin de octubre por Pedro Sánchez.

Para escenificar que no hay presidente, JxCat y ERC han decidido mantener vacío el despacho de Torra en el Palau de la Generalitat y la silla que usaba en el Consejo de Gobierno. Que Aragonès marcara perfil bajo y que tenga las funciones muy limitadas, no quiere decir que no tenga margen de actuación. Lo visualizó en el breve discurso que pronunció en el pleno de despedida a Torra. Evitó los ataques directos contra el Gobierno central y no compró la propuesta lanzada por Torra de convertir las próximas elecciones catalanas en un plebiscito sobre el mandato del 1-O. «Este Govern en funciones se ha de limitar a los asuntos ordinarios», dijo. Ni una mención a la mesa de diálogo.

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