miércoles 19/1/22

Se esperaba una jornada de cuchillos afilados en Génova 13 pero el comité ejecutivo y la posterior junta directiva del PP de Madrid tuvo un desenlace más pacífico de lo esperado. Isabel Díaz Ayuso llegó a la cita en la sede de los populares en tono conciliador pero sin renunciar a sus aspiraciones de conquistar la dirección regional frente a la bicefalia con el alcalde José Luis Martínez Almeida o a la tercera vía deslizada por el entorno de Pablo Casado.

La presidenta autonómica anunció que «acatará» la fecha final que decida la cúpula para la celebración del congreso regional al tiempo que prometió no querer buscar «concentraciones de poder ni hiperliderazgos».

Pero también dejó claro que los estatutos están para cumplirlos y las normas internas marcan marzo como fecha tope para que se elija nuevo presidente del PP madrileño. Durante su discurso a puerta cerrada, Díaz Ayuso se postuló como candidata y reiteró su intención de reformular el partido para que «todo el mundo se sienta representado». Una clara ruptura con el trabajo y las políticas aplicadas hasta ahora por la gestora que conduce Pío García Escudero desde la marcha de Cristina Cifuentes en 2018. «Quiero hacer un partido nuevo, participativo, para que los que nos votaron entren a formar parte de esta nueva etapa», defendió ante la plana autonómica del PP.

La líder regional reconoció que la disputa por el mando del partido en Madrid es un «carajal» pero defendió que fijar el congreso regional en febrero o marzo puede ayudar al partido a explotar la fortaleza cosechada el 4-M y prepararlo para las elecciones autonómicas.

Ayuso promete a Casado que no ejercerá «hiperliderazgo» en el Partido Popular de Madrid
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