domingo 22/5/22

Ante un escenario ya casi seguro, de primarias con al menos dos listas enfrentadas, el sistema de elección para el próximo congreso regional del PP de Madrid es la última batalla que libran en la guerra abierta entre la dirección nacional del partido e Isabel Díaz Ayuso y su equipo.

La presidenta regional quiere que se siga el modelo que funcionó para la elección de Cristina Cifuentes en 2017 y sea la militancia, donde tiene tirón, quien tenga la última palabra. «Si se presentan varios candidatos, que decidan los militantes», reclamó ayer el portavoz del Ejecutivo autonómico, Enrique Ossorio.

En Génova, sin embargo, defienden el sistema que rige en los estatutos del partido en donde en la segunda vuelta son los compromisarios, más controlables por el aparato, quienes inclinan la balanza hacia un lado u otro. El juego de la doble vuelta condicionó por completo el congreso de la sucesión de Mariano Rajoy en 2018. Los afiliados eligieron a Soraya Sáenz de Santamaría en la primera votación de la militancia pero como no superó el porcentaje necesario para evitar la segunda vuelta (tenía que superar en más del 15 puntos al segundo oponente), la alianza de Pablo Casado con María Dolores de Cospedal la dejó fuera de juego en el voto de los compromisarios, a pesar de ser la más respaldada por las bases.

Esta situación podría repetirse si la dirección nacional decide impulsar al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, para disputarle a Ayuso la presidencia del PP de Madrid. Aunque el regidor guarda sus cartas, no lo ha descartado y tomará la decisión cuando se convoque el cónclave autonómico, previsto para el primer semestre de 2022. «Lo que tenga que decidir será cuando toque el congreso», zanjó ayer Almeida.

‘Un militante, un voto’ es el lema de Ayuso, un rival de tanto peso, la segunda vuelta estaría garantizada y dejaría la elección en manos de los afines a Casado.

Ayuso reclama a Casado que elijan al líder del PP en Madrid los militantes