domingo. 05.02.2023
El presidente del Constitucional, Jiménez de Parga, ayer en su intervención
El presidente del Gobierno, José María Aznar, se cebó ayer con su más ardiente oposición: socialistas y nacionalistas vascos. Lo hizo pidiendo a los populares de Euskadi que estén preparados para recibir «descalificaciones» de aquellos que «no superan sus complejos que ya son seculares, y que se dedican a la búsqueda inagotable y estéril de modelos de Estado», en clara alusión a los socialistas, quienes consideran la Constitución «un arreglo transitorio o un borrador sin vigencia ninguna». Además, instó a los suyos a no extrañarse frente a los que buscan su «desaparición del escenario político» para imponer «el mito étnico» y «la tribu». «Saben muy bien que, frente a las libertades de todos, no va a imponerse ninguna obsesión identitaria; que la tribu no va a derrotar a la sociedad civil y que saben muy bien que el mito étnico no va a prevalecer sobre la razón democrática», dijo arremetiendo contra el PNV. Frente a todo esto, expuso, la sociedad «plural» será «un obstáculo infranqueable» para poner freno a proyectos «hegemónicos y excluyentes», y el PP, por su lado, promoverá «sin complejos» la cohesión de España. El jefe del Ejecutivo abogó por saber lo que se quiere y se defiende en el País Vasco con claridad.

Aznar acusa al PSOE de ver la Constitución como un borrador