miércoles. 10.08.2022
                      Imagen del presidente de la UPN, Javier Esparza. JESÚS DIGES
Imagen del presidente de la UPN, Javier Esparza. JESÚS DIGES

La «traición» de Sergio Sayas y Carlos García Adanero, los dos diputados de UPN hoy en el Grupo Mixto cuya indisciplina estuvo a punto de tumbar la reforma laboral del Gobierno de Sánchez, aún supura en el ánimo de un Javier Esparza que dice «desconocer» si el PP tuvo algo que ver en el viraje de sus antiguos colegas de partido. Todo empezó, recuerda con énfasis, en Navarra. Ese ‘todo’ son «los impresentables pactos» con la formación de Arnaldo Otegi y «el declive», por su causa, de Sánchez.

—A menos de un año de la ola de municipales y autonómicas, ¿va a reeditar la coalición de Navarra Suma o lo predecibles es que UPN vaya en solitario?

—No lo sé. Nosotros ya hemos abierto un proceso de reflexión interna y tendremos que hablar con el PP, que tiene ahora otra dirección. Somos un partido de gobierno y nuestro objetivo, además de gobernar, es que Navarra no dependa de Bildu. Hace tres años, Sánchez permitió que el Partido Socialista cruzara una línea roja al pactar con Bildu. Eso marca un antes y después no solo en Navarra, sino en la política española.

—¿Fue la comunidad foral la probeta de los acuerdos que se han sucedido después?

—El declive de Sánchez comienza aquí al permitir ese primer pacto con Bildu. El acuerdo se alcanza entre las generales de abril de 2019 y las de noviembre, el PSOE pierde 700.000 votos y pasa a depender de la izquierda abertzale. Y le ocurre otra cosa, que el relato se le derrumba. Porque cuando tú tienes de socio a un partido que aún no ha condenado a ETA, no puedes cuestionar los pactos que tienen otros. El error histórico que empieza aquí hace un daño enorme al PSOE, que sigue cada vez más lastrado por el castigo a los pactos con Bildu y que no son gratis en ningún lugar de España. Los barones socialistas tienen que estar muy preocupados con lo que ha ocurrido en Andalucía, porque los platos rotos los pagan ellos. Es que es infame, por ejemplo, que Bildu se presente como adalid de la memoria democrática en la nueva ley y que el PSOE lo blanquee, cuando lo que busca es borrar de la memoria de todos la macabra historia de ETA.

—Los resultados electorales y las encuestas remiten a una EH Bildu al alza. ¿Puede llegar a sobrepasar a los socialistas?

—Yo creo que el PSN estaría encantado con Bildu dentro del Gobierno. O dándole la Alcaldía de Pamplona a cambio de retener el Gobierno foral. Toda la legislatura se rompió con ese pacto. Mientras tanto, Navarra se está deteriorando, ha dejado de ser una comunidad puntera y envidiada por el resto; todo eso ha pasado a mejor vida. Y, sin duda, Bildu puede convertirse en la segunda fuerza de la comunidad, no sé si dentro de un año o la próxima legislatura. Ya lo es, de hecho, en Euskadi.

—¿El entendimiento entre las dos fuerzas no nacionalistas de Navarra es ya una quimera?

—Bueno, hemos pactado en lo que consideramos razonable y podemos seguir haciendo. Pero en Navarra solo hay dos opciones: o un Gobierno en el que esté Bildu o uno sin Bildu; y aquí la única alternativa es UPN. Los cinco que perdieron las elecciones se juntaron para que yo no fuera presidente. Y estoy convencido de que hay socialistas que van a dejar de votar, por ética, a su partido.

—¿Detecta un trasvase de votos del PSN hacia ustedes?

—No lo detecto, existe. El votante moderado socialista va a votar a UPN, porque es plenamente consciente del deterioro que supone que Bildu tenga las llaves de la gobernabilidad.

—¿Ha hablado con Feijóo?

—Sí, y tenemos una reunión pendiente. Conoce lo que es Navarra. A partir de ahí, tendremos que ver cómo podemos ayudarnos.

—Un pronóstico para Sánchez?

—Que termina la legislatura, más allá de los teatros de sus socios.

«Los barones del PSOE pagan los platos rotos de los pactos de Sánchez con Bildu»
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