jueves. 18.08.2022

«Los que me quieran muerta tendrán que matarme y ensuciarse». La presidenta del Parlament, Laura Borrás, se resiste a dimitir de su cargo pese a que ya se le han agotado casi todas las salidas posibles. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la sentará en el banquillo por delitos de prevaricación y falsedad documental. Supuestamente, la dirigente de Junts, fraccionó contratos de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) para adjudicárselos a un conocido, Isaías Herrero. Un hecho castigado por el reglamento de la Cámara catalana, que recoge en su artículo 25.4 la obligación de suspender a los diputados que se enfrenten a juicio oral por presunta corrupción.

Ante esta tesitura, la Mesa del Parlament, decidirá este jueves el futuro de Borràs, que cada vez cuenta con menos aliados, incluso entre sus propios compañeros. Previsiblemente deberá renunciar su cargo de presidenta de la Cámara después de que PSC, la CUP y Esquerra —socio de Junts en el Govern catalán— hayan anunciado que piensan dejar caer a la presidenta, siguiendo lo establecido en la normativa interna, sin ni siquiera recurrir a la posibilidad de pedir antes un dictamen de la Comisión del Estatuto del Diputado.

Borràs se atrinchera en su cargo pese a que PSC, ERC y la CUP votarán su cese
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