jueves 19/5/22

Junts, el partido independentista fundado por Carles Puigdemont hace dos años, se la juega en los próximos 30 días. La dirección ha convocado el primer congreso extraordinario, en el que la militancia deberá renovar toda su cúpula.

Tras las anunciadas renuncias de Carles Puigdemont, Jordi Sànchez y Elsa Artadi, las bases tendrán que escoger al presidente, al secretario general y al vicepresidente de la formación. Renovación de arriba a abajo que puede tener consecuencias sobre el Govern y sobre el movimiento independentista. Puigdemont abandona la presidencia para centrarse en el Consejo para la República, Sànchez, actual secretario general, ha perdido el apoyo interno, y Artadi, vicepresidenta, deja la política porque no puede más.

Dos dirigentes aspiran a tomar el control del partido: Laura Borràs, presidenta del Parlamento catalán, y Jordi Turull, exconsejero de la Presidencia durante lo hechos de octubre de 2017 e indultado por el Gobierno hace un año.

Hoy han de formalizar sus candidaturas. La negociación entre ambos está siendo a cara de perro para intentar presentar una lista conjunta de unidad y repartirse los roles como presidenta y secretario general. La cuestión es el papel de Borràs, que ayer confirmó por primera vez públicamente que se presentará para dirigir la formación, pero sin concretar desde qué puesto. Buena parte de los cargos y dirigentes del partido han impulsado un manifiesto en el que abogan por que Borràs sea presidenta y Turull, secretario general. Pero la presidenta de la Cámara catalana no quiere una presidencia simbólica, como la que tiene, por ejemplo, el PSOE. Ella aspira a una presidencia ejecutiva, como es la del PP. Y si no, amenaza con optar a la secretaría general y hacer saltar por los aires la unidad entre las dos corrientes: ella lidera el alma más radical del partido, la que aboga por la unilateralidad y advierte de que es la favorita con diferencia de las bases, mientras que Turull, procedente de la antigua Convergència, encabeza el sector más pragmático.

Borràs y Turull pugnan por el control tras el adiós de Puigdemont