viernes 21/1/22

PP y Vox acaban de sumar un nuevo frente a la batalla política que libran desde hace meses por el electorado más conservador. Las dos formaciones pugnan ahora por erigirse los más firmes defensores de la controvertida Ley de Seguridad Ciudadana que el Ejecutivo planea reformar y que este miércoles movilizó por toda España a sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil. Pablo Casado y Santiago Abascal en persona quisieron mostrar su apoyo a los agentes concentrados frente a la delegación del Gobierno en Madrid y se comprometieron a «llegar hasta el final» para cambiar una normativa que, según destacan los colectivos policiales, les hará perder autoridad y les «coloca al mismo nivel que al delincuente».

El jefe de la oposición avisó de que irá al Constitucional contra la derogación de la ley y si llega al poder retrotraerá la reforma que solo beneficia «a los socios radicales de este Gobierno». «No vamos a tolerar este atropello a la protección de quienes nos protegen, sin seguridad no hay libertad», aseveró Casado, a escasos metros de Abascal. Ambos dirigentes coincidieron en el diagnóstico sobre las motivaciones de la izquierda para anular la norma. Creen que lo hace en previsión de cuando llegue a la oposición para protestar en la calle. «Quizá están preparándose ya para las algaradas en la calle», aventuró el líder de los populares. «Para poder incendiarlas a través de sus esbirros con total impunidad», apostilló el presidente de Vox.

Abascal denunció que la derogación «condena» a los agentes y a los ciudadanos «a la inseguridad y a la violencia», en contra de lo que hará, según dice, con los delincuentes «a los que protegerá». «No protege a los ciudadanos pacíficos que se manifiestan, solo a los que tienen intención de saltarse las normas y atacar la convivencia».

Casado y Abascal abanderan la lucha contra la reforma de la ‘ley mordaza’