domingo 25/10/20

Casado aleja los pactos con el Gobierno y señala como obstáculo a Unidas Podemos

El líder del PP formaliza el relevo de Cayetana Álvarez de Toledo y trata de desarmar su discurso de despedida
Ana Pastor, Cuca Gamarra, Pablo Casado y José Luis Martínez Almeida ayer, en la sede del PP en Génova. BALLESTEROS

«Gracias por todo, Cayetana. Esta será siempre tu casa y puedes contar conmigo». Así pasó página Pablo Casado. No era un secreto estos días el malestar de la dirección del PP por el modo en el que Alvarez de Toledo respondió el lunes a su destitución. Se fue, aunque no ha desvelado aún si dejará el acta de diputada, con un relato exhaustivo de su conversación con el líder de los populares y más de un reproche.

«El señor Casado -llegó a decir- considera que mi concepción de la libertad es incompatible con su autoridad». Desde Génova aseguraron no reconocer en sus palabras la exactitud de lo que se habló en el despacho. Hasta este jueves, sin embargo, no había tenido el presidente del partido la oportunidad de contrarrestar el relato. Lo hizo, sin más referencias expresas a Álvarez de Toledo, ante la Junta Directiva Nacional del PP.

Y, en primer lugar, para zanjar cualquier interpretación de que el cese de la portavoz en el Congreso y la promoción de perfiles de corte más moderado se deba a una disposición del partido a aproximar posturas con el Gobierno. El principal obstáculo lo situó en Unidas Podemos: «No hay pacto posible con quienes piden la abdicación del Rey, la independencia de Cataluña y el blanqueamiento de los ‘batasunos’».

En el Gobierno y en el PSOE manejaban ya esa lectura y algunos ministros y dirigentes socialistas han manifestado su deseo de que los populares acepten dialogar. El nombramiento de Cuca Gamarra, nueva portavoz en el Congreso, y el ascenso de Ana Pastor y José Luis Martínez-Almeida al comité de dirección se ha entendido como una apuesta por figuras con más destreza para abrirse a otras formaciones. Aun así, fuentes de la cúpula ya avanzaron el martes que los Presupuestos no entran, desde luego, en los planes del partido y que, pese a los contactos, tampoco a día de hoy hay novedades sobre un acuerdo para renovar los órganos judiciales.

Desmarcarse del Ejecutivo, de hecho, fue este jueves uno de los ejes del discurso del líder del PP.

«No podemos formar parte de la gobernabilidad de Pedro Sánchez, porque somos su alternativa. No somos un mero recambio de Podemos (...), ni una muleta sustitutoria», descartó.

El mensaje no pareció ajeno a la fórmula de gobierno de concentración que Álvarez de Toledo volvió a defender el domingo en una entrevista en El País. Una reflexión que molestó en la cúpula.

«Nadie de esta Junta Directiva -enfatizó Casado- aspira a ser ministro de Sánchez, sino a derrotarlo en las urnas».

Esa es la meta que, aun en el primer año de la legislatura, se impone ya la dirección del PP, que pinta un escenario de gestión de los rebrotes de coronavirus y de sus derivadas económicas en el que el Ejecutivo no sale bien parado.

En ese contexto, Casado no compra la tesis de dirigentes que creen que el partido sigue sin despegar en las urnas: «En dos años hemos pasado de ser tercera fuerza en todas las encuestas a estar ya por delante del PSOE en las últimas».

Ahora aspira a ampliar su base electoral. «Puerta ancha», ofreció este jueves incluso a votantes socialdemócratas. Y en esa hoja de ruta se enmarcan los cambios en la cúpula: «Renovación con experiencia».

Todos los mensajes parecían referencias veladas a Álvarez de Toledo, que siguió la intervención, como el resto del partido, vía telemática. Casado apostó por no renunciar a la «batalla de las ideas» y pidió a los suyos una defensa del rey, después de que la exportavoz censurara la salida de España de Juan Carlos I; un comentario que sentó mal en Génova. También ensalzó el trabajo colectivo frente a individualismos. «Lo difícil -deslizó- no es invocar la libertad de uno mismo y ponerla por delante. Lo difícil es defender la libertad de todos y ponerla por encima de todo».

También se refirió al tono de oposición, ni «crispación» ni «sumisión», y a dejar de lado el «ruido» que opaca los mensajes de fondo. «Tenemos que evitar el error fatal de pensar que para defender las convicciones hay que cavar trincheras y utilizar palabras como puños», incidió. Es uno de los reproches internos más repetidos a la dirección y a colaboradores como Cayetana Álvarez de Toledo.

Fuentes territoriales pusieron por ello en valor el movimiento de Casado. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, saludó las incorporaciones. «Pablo ha hecho -analizó un cargo- lo que los barones llevaban tiempo pidiendo».

Casado aleja los pactos con el Gobierno y señala como obstáculo a Unidas Podemos
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