miércoles. 06.07.2022

No está dispuesto Pablo Casado a que un repentino cambio de ritmo de Pedro Sánchez en mitad de la carrera acabe por neutralizar su escapada hacia La Moncloa, al rebufo de las encuestas que le conceden opciones de gobernar con el permiso de Vox. Así que, por muy revolucionario que haya sido el baile de sillas en el Consejo de Ministros, el líder de la oposición no va a ceder un ápice en su campaña de máxima presión contra el presidente. Lo que ocurre es que, sin visos del adelanto electoral que el líder del PP desearía —ayer volvió a reclamar la dimisión del jefe del Ejecutivo y la convocatoria inmediata de los comicios— el esprint tiene el riesgo de convertirse en un maratón en el que al final le flaqueen las fuerzas.

Ayer Casado, presente en Ermua para clausurar la Escuela de Verano Miguel Angel Blanco de Nuevas Generaciones, de cuyo asesinato a manos de ETA se cumplen 25 años, vendió la tesis de que todo ha cambiado para que nada cambie. El líder de los populares trató de minimizar el impacto de la profunda remodelación gubernamental, si bien se refirió a ella como una «carnicería», aprovechando la ‘crisis del chuletón’ que venía marcando la semana. Sostuvo el líder conservador que Sánchez continúa capitaneando un barco que «hace aguas» tras «tirar por la borda» a sus más fieles tripulantes.

Casado censura la «carnicería» de Sánchez y exige que dimita
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