martes 26/10/21

Casado pone al PP en ‘modo electoral’ a la espera de que se rompa el bloque de Sánchez

La estrategia del líder popular se asienta en que el presidente del Gobierno se vea obligado a convocar elecciones anticipadas
Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado celebran la victoria electoral en Madrid la noche del 4 de mayo. MARISCAL

El líder del PP confía en el adelanto a pesar de que Pedro Sánchez asegura una y otra vez que las convocará en el segundo semestre de 2023. La dirección popular cree, en cambio, que el presidente del Gobierno se va a quedar antes sin mayoría parlamentaria y se verá obligado a cambiar de planes.

En la calle Génova afirman que no hacen «las cuentas de la lechera» al apostar por el anticipo. Sostienen que cuando Casado dijo que la victoria en Madrid era «el kilometro cero de la alternancia política», no lo decía a humo de pajas. Tiene su ‘power point’, cuyo primer capítulo ha sido el triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid el 4 de mayo ,al que seguirán la convención nacional del partido en otoño, el debate sobre el estado de la nación, el posible adelanto electoral en Andalucía después del verano y la fractura de la mayoría en el Congreso.

Tan confiado está que ha ordenado a diputados y senadores trasladar a sus circunscripciones la oportunidad que se ha abierto para el PP.

«La ilusión se palpa en toda España. Hay que convertir la ola en marea», dicen fuentes de la dirección popular.

El problema para el jefe de la oposición es que solo tiene en su mano la convención nacional para rearmar su partido, las demás variables escapan de su control. La convocatoria del debate sobre el estado de la nación es una facultad del presidente del Gobierno, las elecciones andaluzas competen al presidente de la Junta —Pablo Casado mantuvo este viernes una discreta reunión en Málaga con Juanma Moreno— y la ruptura del bloque de la investidura depende de los socios del Partido Socialista.

EN BUSCA DE SOCIOS ENTRE LOS SOCIOS

Pero el Partido Popular ya se ha empezado a mover. Ha recuperado la interlocución con el PNV, partido que nunca ha estado cómodo en la política de trincheras y con algunas compañías en ese viaje. Los nacionalistas, de todas maneras, siguen cómodos con su condición de socio preferente de Sánchez, claro que también lo fueron de Mariano Rajoy y dieron la vuelta a esa relación en una semana. En el PNV, además, hay quienes creen, y tienen mando en plaza, que habrá adelanto de las generales a 2022.

Los populares también observan con atención la evolución de la coalición del PSOE con Unidas Podemos y las repercusiones que pueden tener los malos resultados de ambos en las elecciones madrileñas. Alimentan la esperanza de que los morados se replanteen una alianza de la que sólo han obtenido reveses electorales, sinsabores políticos y pongan fin al abrazo del oso.

El tablero político catalán tampoco juega a favor de la estabilidad de la mayoría parlamentaria de Sánchez, con Junts y la CUP echados al monte, y Esquerra Republicana siempre en un difícil equilibrio, que ahora pende de una mesa de diálogo de Cataluña con el Gobierno de incierto futuro y de los indultos a los presos del ‘procés’ que, si se conceden, tendrán alto coste político para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

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