jueves. 07.07.2022

Correa confiesa la corrupción en uno de los municipios más ricos del país

Relata a la Fiscalía Anticorrupción la «amoralidad» y los cohechos en urbanismo

Francisco Correa, cerebro confeso de la trama de corrupción del PP, ha dado un paso más en su estrategia de arrepentimiento para atenuar su condena en prisión. Si la pasada semana confirmó la repatriación de 24 millones de euros de Suiza bloqueados por la Audiencia Nacional, ayer se conoció una carta remitida a la Fiscalía Anticorrupción en la que reconoce los hechos del escrito de acusación del próximo juicio: las presuntas irregularidades en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid), uno de los municipios con mayor renta por habitante del país y segundo de la comunidad tras Pozuelo.

Correa señala sobre todo al exalcalde de esta localidad, el popular Arturo González Panero, alias ‘Albondiguilla’, que también está acusado. «Su ambición era desmedida, desproporcionada, con una falta y carencia de moralidad inexplicable. La relación con él era muy complicada, no mantenía su palabra ni código ninguno. Prometía y garantizaba contratos a diestro y siniestro, cambiaba adjudicaciones aun habiéndolas prometido a un empresario si posteriormente otro mejoraba la dádiva. Dicho lo cual, su actuación se podría resumir como ‘amoral’», explica.

El acusado, que hace dos semanas envió al juez una carta en la que pedía perdón e informó de que había solicitado ingresar en el nuevo programa de rehabilitación para delincuencia económica, continúa su misiva de cuatro páginas señalando la «buena relación» que tenía con otros dos procesados: el exconsejero delegado de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMS), Tomás Martín Morales, y con José Galeote, exconcejal y padre del que fuera eurodiputado del PP Gerardo Galeote, quien, a través de su hermano Ricardo, condenado a seis años y medio de prisión por los primeros años de actividades de la trama, conoció a Correa.

Sobre el exdiputado popular Alfonso Bosch, el arrepentido admite que fue él quien le «introdujo» en el consistorio tras hablar con Martín Morales y González Panero para que le «buscaran un hueco como cargo de confianza»: fue nombrado gerente de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda. «Efectivamente, todos ellos participaron en el reparto de dádivas», asegura Correa, que añade que sugirió a González Panero que tuviera en cuenta a José Galeote «en algunas operaciones». Por ello, participó «en el reparto de alguna adjudicación, pero siempre bajo el consentimiento y control del alcalde» entre 1999 y 2009.

El manuscrito detalla que Bosch participaba «exclusivamente» en las adjudicaciones de la empresa municipal de la Vivienda, pero quien decidía el «nivel de participación en el reparto» era su jefe, Martín Morales. Éste recibía las dádivas de las adjudicaciones de la EMSV y cuando fue nombrado director general del ayuntamiento «cobraba de ambos organismos». Correa vuelve a reconocer que él materializaba las entregas «en especies, viajes, ropa, regalos, etc».

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