domingo. 03.07.2022

El rey emérito tiene un núcleo de hierro de amistades en el que se refugia en los malos y buenos momentos. Con algunos se verá en Sanjenjo.

José Fanjul. El conocido en Estados Unidos como ‘rey del azúcar’ nació en La Habana y preside Fanjul Corporation, un emporio en Florida y República Dominicana. Los Fanjul descienden de asturianos emigrados a Cuba y tienen lazos familiares lejanos con los Borbón. Es sobrino-nieto de Edelmira Sampedro, esposa del príncipe Alfonso de Borbón, abuelo de don Juan Carlos.

Aga Khan. Su amistad se forjó en los intramuros del colegio de los padres marianistas de Friburgo. Es el principal valedor de la infanta Cristina en Ginebra. Cuando estalló el caso Nóos el entonces jefe del Estado tiró de su íntimo amigo para que proporcionase una red de seguridad a su hija y a sus nietos en la ciudad suiza.

Joao Manuel Brito. Don Juan Carlos comparte, además de edad, recuerdos de infancia. Ambos mantienen una estrecha relación forjada en el exilio de la familia en Estoril. Brito está casado con Ana Filipa Espirito Santo, miembro de la acaudalada familia dueña del banco Espirito Santo, buque insignia de la banca portuguesa.

Pedro Campos. La amistad con este gallego tiene años de historia, pero desde que el emérito volvió a navegar, la relación se ha estrechado. El armador del Nuevo Bribón se ha convertido en su anfitrión en Sanjenjo.

Josep Cusí. Su sombra. Son amigos desde la juventud. La pasión por el mar los ha unido y el catalán ha llegado a ser el armador del Bribón II. Ha sido su sombra los últimos cuarenta años y lo ha acompañado en cacerías y viajes privados.

Juan Carlos de Borbón nunca ha tenido obstáculos legales para residir en España, pero ahora hay aún menos razones porque ya no tiene ninguna causa judicial en España después de que la Fiscalía del Tribunal Supremo archivara las tres investigaciones que tenía abiertas. Tampoco en Suiza, donde también se archivó la investigación del fiscal Ives Bertossa sobre la donación de 65 millones de euros de Arabia Saudí. Sólo tiene pendiente el procedimiento en un tribunal de Londres con la denuncia por acoso de su examante Corinna Larsen.

El archivo de estas diligencias se produjo por varios motivos. Por un lado, por la inviolabilidad de la que gozaba Juan Carlos I por su condición de rey, tal y como está contemplado en la Constitución, hasta su abdicación en junio de 2014. Por otra parte, por las dos regularizaciones fiscales que hizo el rey emérito en diciembre de 2020 y en febrero de 2021 por valor de casi cinco millones de euros para saldar sus cuentas con Hacienda por cuotas defraudadas tras dejar la Jefatura del Estado.

La imposibilidad de demostrar el origen del dinero dio lugar al archivo en Suiza y hace unos días, Anticorrupción también archivó la parte que aún quedaba pendiente de esta causa, la que ponía el foco sobre los empresarios españoles que habrían podido pagar las mordidas. Aunque el rey emérito no se veía afectado directamente por esta investigación, sí lo podía estar de forma indirecta por lo que pudiera revelarse de las supuestas comisiones. Tras más de tres años de pesquisas, la Fiscalía ha concluido que los elementos que tiene no han podido acreditar indicios delictivos.

La corte de Sanjenjo