jueves. 02.02.2023
| Crónica | El drama de la «sala 4» |

Cuarenta días de «vacaciones» pagadas

Los sindicatos policiales alertan de que algunos jueces ordenan el ingreso de inmigrantes «expulsables» en una sala del aeropuerto de Barajas durante semanas
Medio centenar de ecuatorianos espera en el aeropuerto para volver a Quito
La terminal internacional del aeropuerto de Barajas lleva camino de convertirse en un centro de internamiento de extranjeros sin cobertura legal. Pese a que el aeródromo sólo tiene una sala de espera para atender durante unas horas a los inmigrantes que son rechazados en la frontera, lo cierto es que algunas recientes resoluciones judiciales han comenzado a decretar el ingreso de extracomunitarios expulsables en el aeropuerto como si de un establecimiento más de custodia de inmigrantes se tratara. Las quejas de policías, abogados y sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía ante el Ministerio del Interior, por el momento, no han tenido respuesta mientras los incidentes en las atestadas instalaciones se multiplican. Los internamientos en la denominada «sala 4» de Barajas empezaron el pasado verano, según han reconocido funcionarios del aeropuerto que han puesto en conocimiento de la Comisaría General de Información y Extranjería esta circunstancia en reiteradas ocasiones. Estas dependencias, abiertas recientemente, tienen capacidad para unas 200 personas -incluidos servicios y camas- aunque carecen de medidas de seguridad estrictas, ya que están diseñadas sólo para albergar a los pasajeros a los que se impide la entrada en España -devoluciones en frontera- y que se encuentran a la espera de que la compañía aérea con la que llegaron les lleve de regreso a su país de origen. Esta sala no figura, en modo alguno, en la relación de centros de internamiento de extranjeros del país, que deben ser creados por una orden conjunta de los Ministerios del Interior y Administraciones Públicas, según establece en el artículo 132 del reglamento de la Ley de Extranjería. Estos centros, por ley, son los únicos autorizados para el internamiento de inmigrantes pendientes de repatriación y sólo en los casos en los que la expulsión se pueda demorar por más de 72 horas. Sin embargo -según acreditan varias resoluciones judiciales en poder de abogados, agentes, y sindicatos de policía- se viene «autorizando el internamiento» de los 'sin papeles' en la «sala que la Comisaría General de Extranjería tiene habilitada en el aeropuerto de Barajas», tal y como consta en algunas de las órdenes firmadas durante las últimas semanas. Aunque los locales de la Policía Nacional en la terminal internacional carecen de capacidad y medios personales y materiales para la atención de inmigrantes expulsados, las resoluciones judiciales permiten el ingreso de los 'clandestinos' en Barajas por un plazo de hasta 40 días -período máximo de estancia de un irregular en los centros de internamiento. No obstante, reconocen fuentes policiales, nunca se ha agotado este plazo, si bien sí se han dado casos en los que los 'sin papeles' han estado «internados» en el aeropuerto entre cuatro y seis días. A veces, incluso, durante más de diez días. Los funcionarios aseguran que la práctica de ingresar a los inmigrantes en el aeropuerto se ha hecho «común» después de que los jueces hayan constatado la falta de plazas en centro de internamiento de Moratalaz, en Madrid, y que era el centro que, hasta ahora, se utilizaba para alojar a los extranjeros que debían ser expulsados desde Barajas. Una saturación que, en buena medida, obedece a que la inmensa mayoría de los inmigrantes de otras comunidades que son repatriados por vía aérea lo son desde el aeródromo madrileño porque no hay vuelos intercontinentales desde otras ciudades. Los sindicatos policiales han denunciado que estos internamientos en Barajas pueden dar lugar, incluso, a recursos contra las expulsiones ya consumadas por irregularidades en el proceso. Fuentes de la Dirección General de la Policía negaron que sea una práctica habitual, si bien reconocieron que ha habido «algún caso aislado» y siempre porque el extranjero iba a ser expulsado en un breve plazo.

Cuarenta días de «vacaciones» pagadas