viernes. 30.09.2022

Una Diada descafeinada marcada por el covid y la fractura independentista

La ANC desafía a las autoridades sanitarias y moviliza a 59.000 personas en 131 concentraciones

Cataluña celebró ayer su Diada nacional marcada por la pandemia y por la profunda división que hay en el mundo independentista. Años atrás, el 11-S actuaba de termómetro para medir la temperatura al soberanismo. Así fue durante los años del ‘procés’. Sin embargo, esta vez quedó muy deslucido por la escasa asistencia como consecuencia de la crisis sanitaria. Los catalanes se marcharon de puente o se quedaron en casa y la jornada reivindicativa no tuvo el impacto de ediciones precedentes.

Resultaron desangelados tanto los actos oficiales, como los de las entidades de la sociedad civil, la ANC y Omnium. El Govern redujo a una mínima expresión su agenda y solo mantuvo la tradicional ofrenda floral en el monumento de Rafael Casanova. Aunque al mismo tiempo, Quim Torra se negó a desautorizar la convocatoria de la ANC, que durante los ocho años anteriores de ‘procés’ registró concentraciones de cientos de miles de personas, y que ayer fue en formato casi de bolsillo.

La ANC se resistió a las llamadas de las autoridades sanitarias, que recomendaban suspender cualquier tipo de concentración, y optó por una protesta descentralizada, que reunió a unas 59.000 personas frente a 131 edificios de la administración del Estado en ochenta localidades. Fueron concentraciones con cientos de personas cada una de ellas. Solo se podía participar bajo inscripción y siguiendo un estricto protocolo de seguridad. Las protestas fueron estáticas y, según la ANC, fue la mayor movilización celebrada en Europa en el contexto de la pandemia. En Barcelona, los dos actos centrales fueron en la plaza Letamendi, donde se encuentra la delegación de Hacienda, y en la plaza Cataluña, donde está el Banco de España. Las cuitas internas hacen mella en el movimiento independentista, en lo que a la movilización se refiere. Pero en cambio, las encuestas apuntan a que las fuerzas secesionistas podrían superar por primera vez el 50% de los votos en próximas elecciones y ampliar su actual mayoría.

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