viernes 21/1/22
                      El primer ministro heleno, Kyriakos Mitsotakis, junto al presidente del Partido Popular, Pablo Casado. TAREAK
El primer ministro heleno, Kyriakos Mitsotakis, junto al presidente del Partido Popular, Pablo Casado. TAREAK

Para Yolanda Díaz el pandemónium que se ha organizado por sus palabras sobre los avisos previos al confinamiento por la covid es «una polémica artificial». Artificial o natural, el caso es que la oposición en bloque se ha lanzado contra el Gobierno para exigir explicaciones mientras en el propio Consejo de Ministros hay malestar por las «inoportunas» declaraciones.

La vicepresidenta segunda y la ministra portavoz trataron hoy de sepultar la polémica bajo el «éxito» de la gestión de la pandemia y la campaña de vacunación. Díaz e Isabel Rodríguez se aferraron al dato de que la Organización Mundial de la Salud puso el pasado 8 de noviembre a España como «ejemplo para el mundo» de cómo se debe afrontar una crisis sanitaria como la del coronavirus. La portavoz incidió en que la respuesta gubernamental a la pandemia se basó en los criterios de «la ciencia y los expertos», y esa reacción debería ser un motivo de «orgullo de país», y no pasto para la confrontación política.

Pero de las palabras de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, nada. Díaz dijo este jueves en Radiocable, una emisora de radio por internet, que «el 15 de febrero (de 2020), como la pandemia azotaba fuertemente a Italia, convoqué a mi equipo porque tenía la convicción de que España es Italia y necesitábamos desplegar un montón de medidas porque veíamos lo que iba a pasar. Tanto fue así que el 4 de marzo presenté una guía enormemente polémica en el Gobierno, y también fuera, y se me acusó de ser una alarmista. Esto fue en la antesala del 8-M», el día de las manifestaciones feministas por el Día Internacional de la Mujer, que en Madrid y otras ciudades fueron autorizadas y reunieron a miles de participantes.

Yolanda Díaz situó el alboroto desatado en el terreno de «la polémica artificial» alimentada por la oposición, y en especial por el PP, porque en sus comentarios no había ninguna novedad y todo era conocido. Rememoró que cuando el Ministerio de Trabajo publicó su guía de actuación frente a la crisis sanitaria fue acusada de «alarmista» por los populares, que pidieron su comparecencia, y de la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, en el Congreso. Solicitud que luego retiraron.

Aunque no trascendió demasiado entonces, la iniciativa de elaborar una guía de actuación frente a la expansión del coronavirus motivó un amplio debate en el Gobierno porque su planteamiento iba más allá del diagnóstico oficial de la situación a finales de febrero y comienzos de marzo. España estaba en «fase de contención» y no en una crisis que ameritara la paralización de la economía.

Los avisos de Trabajo fueron desoídos y se centralizó la respuesta en el Ministerio de Sanidad. Pero Díaz ha rememorado lo que ocurrió en aquellos días previos al 14 de marzo y al confinamiento general y ha destapado la caja de los truenos.

El líder del PP, que ya este jueves resucitó su demanda de crear una comisión parlamentaria sobre la gestión de la pandemia, dio ayer un paso más y emplazó a la Fiscalía a que abra una investigación a «los responsables públicos que han podido ocultar información y que han retrasado las medidas» para afrontar la crisis sanitaria. Los populares, Vox y Ciudadanos se unieron además para reclamar la comparecencia de la vicepresidenta segunda en el Congreso, el PP la hace extensiva al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, para que explique si alertó al Gobierno del peligro que se cernía y aclare por qué no se informó a la población de inmediato sin esperar al 14 de marzo. Vox se ciñó a su guion para estos casos y exigió la dimisión. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, acusó a Díaz de «tirar la piedra y esconder la mano» y le reclama que «dé la cara» en la Cámara baja. Para su número dos, Edmundo Bal, es un claro caso de búsqueda de «autobombo». Si la oposición ha encontrado una ocasión propicia para intentar poner al Gobierno contras las cuerdas, para los socialistas es motivo de cabreo.

En un momento en que el PP se deshilacha con la pugna interna entre Casado e Isabel Díaz Ayuso, los comentarios de Yolanda Díaz han supuesto, a juicio del PSOE, una bomba de oxígeno para los populares. Las opiniones entre los socialistas están divididas entre los que consideran que la vicepresidente segunda no midió bien la repercusión de sus comentarios y entre los que avizoran una búsqueda de protagonismo.

Díaz tacha de «artificial» el debate sobre el covid pero la oposición exige explicaciones
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