domingo 29/5/22

Las discrepancias entre Marruecos y España dejan cerradas Ceuta y Melilla

Madrid y Rabat, sin acuerdo en la apertura de aduanas y los trabajadores transfronterizos

El Ministerio del Interior publicó ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la orden por la que se prorroga por quince días más el cierre de las fronteras terrestres con Marruecos en Ceuta y Melilla. El Gobierno ha pospuesto, al menos hasta el próximo 15 de mayo, la reapertura de los pasos fronterizos a pesar del restablecimiento de las relaciones entre los dos países y la mejora la situación epidemiológica por las «profundas discrepancias» que desde hace semanas mantienen Madrid y Rabat sobre las condiciones de esa reapertura, según han revelado fuentes diplomáticas a este periódico.

La intención inicial del Ejecutivo era abrir este mismo domingo 1 de mayo los vallados al tránsito de mercancías y vehículos, tras más de 25 meses de un cierre total que comenzó en marzo de 2020 como medida de contención de la pandemia, pero que tras abril de 2021 —a raíz de la crisis abierta entre los dos países por la decisión del Gobierno español de acoger al líder del Frente Polisario, Brahim Gali— se ha ido prolongando.

El fin de la crisis diplomática entre ambos países después de que Sánchez el 18 de marzo apoyara en una carta remitida a Mohamed VI su plan de autonomía para el Sáhara Occidental, llevó emparejada la vuelta de la embajadora marroquí, pero no un acercamiento entre las posturas de las dos parte de cómo gestionar la reapertura de los pasos terrestres, que España espera hacer más ordenados y con estándares más cercanos a los de una frontera internacional «normal».

El comunicado conjunto tras la visita de Sánchez a Rabat, el pasado 7 de abril, en el que se entrevistó con el Rey marroquí, subrayaba que «la plena normalización de la circulación de personas y de mercancías se restablecerá de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo».

A «nivel marítimo» no hay discrepancias. El tráfico de pasajeros del Estrecho se retomó el 12 de abril y el de vehículos el 18, ya que España y Marruecos coinciden en que esta frontera se debe gestionar como cualquier otra internacional.

Pero el «nivel terrestre» es otra cosa. España quiere que la reapertura de los vallados de las dos ciudades autónomas sirva para reactivar el tráfico de mercancías, pero de una manera formal y no como venía ocurriendo hasta antes de la pandemia, con un tránsito continuo de productos de contrabando desde España a Marruecos, sin ningún tipo de control fiscal.

Así que Madrid está batallando para que en la frontera de Melilla se reabra la aduana comercial, cerrada unilateralmente por Marruecos en 2018, y que en Ceuta se ponga en marcha una que nunca ha existido. Sin embargo —explican en Exteriores— en algunos sectores del país vecino la activación de las aduanas comerciales es tanto como reconocer la soberanía española sobre ambas ciudades, por mucho que también en Rabat estén interesados en cobrar aranceles por el paso transfronterizo de mercancías.

El otro gran escollo en las negociaciones son los trabajadores transfronterizos. España quería incluir a estas personas (que viven en Nador y Tetuán y que no necesitan visados para entrar en las ciudades españolas) en una primera fase de vuelta a la normalidad porque son claves para la economía de las dos ciudades (sobre todo en la hostelería, comercio y empleados del hogar), pero Marruecos se niega por razones que no ha explicado a Madrid.

Según la orden firmada este sábado por Fernando Grande-Marlaska, el cierre se mantendrá «mientras se terminan de definir las condiciones de reapertura ordenada y progresiva de los puestos terrestres habilitados para la entrada y la salida de España a través de las ciudades de Ceuta y Melilla, sin perjuicio de la posibilidad de modificar cualquiera de los artículos antes de ese plazo».

Interior aseguró que «estos trabajos bilaterales, que se encuentran muy avanzados, están diseñando una reapertura que será gradual y que contará con todas las garantías tanto sanitarias como desde el plano de la seguridad».

Las discrepancias entre Marruecos y España dejan cerradas Ceuta y Melilla
Comentarios