domingo 24/10/21

La división independentista debilita el diálogo de Aragonès

Aragonès entre Puigneró y la consellera de presidencia. QUIQUE GARCÍA

Mientras la Moncloa pone de los nervios al Palau de la Generalitat a cuenta de la presencia o no de Pedro Sánchez en la mesa sobre el conflicto catalán, prevista para la tercera semana de este mes, el presidente del Govern catalán tiene que lidiar con una fuerte resistencia interna de sectores del mundo independentista que tratan de dinamitar el diálogo para llevarse por delante al dirigente republicano.

Los ataques contra el foro para buscar una salida al pleito catalán pactado por el PSOE y ERC a cambio de la investidura de Sánchez son diarios desde las filas independentistas. No son críticas de personas ocultas en Twitter ni filtraciones anónimas. Son declaraciones públicas y ante las cámaras de algunos de los primeros espadas de Junts, la formación de Puigdemont con la que Aragonès comparte ejecutivo, de la CUP o de la ANC. Los últimos en sumarse a la campaña contra la mesa han sido Quim Torra, expresidente de la Generalitat, que cada vez que reaparece aprovecha para cobrarse su venganza contra los republicanos, y Laura Borràs, presidenta del Parlament, que ni siquiera intenta mantener una cierta neutralidad institucional. Torra dijo que la mesa no va a ningún lugar, que Aragonès no tiene fuerza si no amenaza con la vía unilateral y que nunca habrá un referéndum pactado, ni en 2030 ni en 2080. Borràs calificó las conversaciones entre el Gobierno central y el catalán como una «alucinación colectiva» y un «producto de marketing». Dos pesos pesados de ERC se encargaron de replicar a los dirigentes nacionalistas. El consejero Roger Torrent reivindicó la mesa y dijo que ya de entrada supone un «triunfo político» y el presidente del partido, Oriol Junqueras, llamó al independentismo a poner «toda la intensidad y las ganas».

La división independentista debilita el diálogo de Aragonès
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