viernes. 27.01.2023
La responsable de la Agencia Estadounidense del Medio Ambiente (EPA), Christine Todd Whitman, ratificó ayer durante su visita relámpago a España la disposición de su administración a colaborar en la evaluación de los daños ecológicos provocados por el Prestige y en las labores de recuperación de las zonas afectadas. La máxima autoridad medioambiental del gobierno de George Bush ofreció técnicos y científicos experimentados en la catástrofe del Exxon Valdez (marzo 89), en las costas de Alaska, para contribuir a la regeneración de los hábitats dañados por el fuel. Todd Whitman reiteró durante su entrevista con José María Aznar el ofrecimiento transmitido por el propio Bush el pasado mes de diciembre. «Espero que lo que hemos aprendido en EE.UU. ante problemas similares ayuden al Gobierno de España», señaló. La directora de la EPA estampó su firma en una declaración conjunta en la que ambos ejecutivos acuerdan reforzar su lucha conjunta contra las amenazas a medio ambiente «global, regional y local». Más testimonial que otra cosa por ahora, el protocolo de cooperación entre el Gobierno y la administración estadounidense más desacreditada medioambientalmente de las últimas décadas abarca diversos ámbitos de ayuda mutua: la contaminación del aire; la gestión de residuos; el mercurio; la calidad del agua; la gestión integrada de la costa; la contaminación marina; los aspectos jurídicos, institucionales y económicos de la gestión medioambiental y el intercambio de expertos, información y prácticas correctas. Todd Whitman no concretó demasiado las aportaciones de su agencia al diagnóstico y tratamiento de los daños ocasionados en las costas gallegas y cantábricas por el Prestige. Además de la «experiencia adquirida por nuestros especialistas en la catástrofe del Exxon Valdez», la administradora de la EPA ofreció como principal lección del derrame que tiñó las costas de Alaska con unas 20.000 toneladas de crudo, la singularidad de cada accidente. Contra otra gran mancha Un total de 35 pesqueros del puerto de Finisterre trabajan en la retirada de una gran mancha de fuel procedente del Prestige que se encuentra a cinco millas de la costa de este municipio de la Costa da Morte. Al parecer la mancha avistada ayer tiene unos 900 metros de largo.

EE.UU. ofrece técnicos especializados para paliar los efectos del «Prestige»
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