viernes. 02.12.2022
Vista de la zona arrasada por el incendio en Estepona, que obligó al desalojo de mil personas. DANIEL PÉREZ

Gran parte de los efectivos que luchan contra el fuego en el incendio forestal de Sierra Bermeja (Málaga) se retiraron ayer del lugar ante la presencia de un pirocúmulo (partículas de fuego en las nubes) en la zona del siniestro. Ese mismo fenómeno es el que motivó previamente el confinamiento de un millar de personas en las localidades de Jubrique y Genalguacil, donde se inició el incendio, que ha recorrido ya al menos 3.600 hectáreas, se cobró el jueves la vida de un bombero forestal. Si en la jornada anterior el gran problema fue el viento, ayer fueron estos pirocúmulos, unas nubes de humo que pueden contener partículas de fuego y que se suelen producir en vertical, pero que en esta ocasión se expanden en horizontal, y plantean un «riesgo de lluvia de fuego», según aseguró el alcalde de Jubrique, Alberto Benítez.

Intencionado

«Hay indicios de que el fuego ha sido provocado; si es así daremos caza a los asesinos», dijo. Un total de 38 medios aéreos han sido movilizados para contener las llamas e impedir que sigan devorando más masa forestal en un incendio que tiene «unas condiciones extremas que hacen inútil casi cualquier actuación». «El incendio está fuera de nuestra capacidad de extinción. Es un monstruo hambriento y hay que confinarlo», según lo describió el subdirector del Infoca (el Plan de Prevención y Extinción de Incendios de Andalucía), Alejandro García.

Los efectivos de tierra se retiran del fuego de Málaga por alto riesgo
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