lunes. 08.08.2022

La aluminosis de la corrupción ha obligado a los partidos a adoptar reglas de conducta. Pero casos como la negativa a dimitir, hasta que no tuvo otro remedio, de Mónica Oltra evidencian el trecho que va en ocasiones de lo que se predica a lo que se hace.

Partido Socialista. Las dos varas de medir con ‘Gürtel’ y el ‘caso de los ERE’ andaluces La corrupción, a raíz de ‘Gürtel’, que motivó la moción de censura contra Mariano Rajoy hizo que el PSOE y sus aliados se mostrasen implacables con cualquier sospecha de conducta ilícita. Pero la presión se ha aligerado y nada ha sucedido por ahora con los tres altos cargos del Ministerio de Sanidad investigados por algunos contratos durante la pandemia. El código ético de los socialistas establece la suspensión si a los militantes se les abre juicio oral; ni el presidente del CIS, José Félix Tezanos, ni el alcalde de Vigo, Abel Caballero, tuvieron que entregar el carné porque sus respectivas imputaciones terminaron archivadas. Los expresidentes del partido Manuel Chaves y José Antonio Griñán sí renunciaron al ser condenados por los ERE, pero tras cuatro cambios en el código para ampararles. Y ambos fueron alabados en la reciente campaña andaluza.

Partido Popular El lastre de la corrupción utilizado, también, como arma intestina ‘Corrupción’ es un término tan maldito en casa de los popularesque Pablo Casado llegó a negarse a responder sobre cualquier irregularidad fuera de su mandato. Casado lanzó una OPA interna contra Isabel Díaz Ayuso a cuenta de los supuestos contratos irregulares con su hermano durante la pandemiaque se le volvió en contra como un bumerán; la investigación ha sido archivada por Anticorrupción. La última vez que el PP endureció su código, en 2018, no tocó la posibilidad de que sus integrantes se viesen obligados a dimitir. Únicamente menciona la lucha contra la corrupción e incluye un capítulo para los regalos vetados. El diputado Alberto Casero, famoso por errar en la votación de la reforma laboral, está imputado en una causa cuando era alcalde de Trujillo.

Vox Su propia fórmula en el Congreso en nombre del «amor a España» Un decálogo de preceptos éticos y morales por los que regirse sintetiza el código de conducta de la formación liderada por Santiago Abascal, que hasta ahora no ha sido señalado por grandes casos de corrupción más alla de algún concejal o dirigente autonómico. Un código que comienza poniendo sobre relieve que la principal y primera razón del cargo es «el amor a España y su defensa hasta las últimas consecuencias». Lo que sí desoyeron los 52 diputados de Vox nada más aterrizar en el Congreso fue el código ético de la propia Cámara baja. En vez de detallar las actividades realizadas y los regalos recibidos durante los cinco años anteriores a asumir el cargo, rellenaron sus declaraciones de intereses con la misma fórmula, declarando que su actividad está siempre al servicio del «interés superior de España»

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Unidas Podemos El «acoso judicial» como excepción para no tener que dimitir Los morados han moldeado su código ético a medida que sus problemas con la justicia lo han requerido. En 2018 eliminaron la obligación de dimitir si mediaba imputación, blindando así a un Pablo Iglesias que entonces estaba siendo investigado por la Audiencia Nacional por tres presuntos ilícitos en el ‘caso Dina’: descubrimiento de secretos con agravante de género, daños informáticos y denuncia falsa y/o simulación de delito por la tarjeta del móvil robada a su exasesora, Dina Bousselham.

El elástico código ético de los partidos