viernes. 27.01.2023

Esquerra no esperó ayer ni siquiera a que Pedro Sánchez prometiera su cargo como presidente para presionarle con el vaticinio de que su mandato será todo menos una balsa de aceite y para ponerle deberes. Los republicanos huyeron de las expresiones gruesas que empleó el día anterior Montse Bassa, pero en el fondo fueron igual de contundentes.

ERC vino a decir que será una fuerza política con la que se podrá contar para la gobernabilidad, siempre y cuando las negociaciones entre el Gobierno y la Generalitat vayan avanzando. Pero en cuanto la mesa de diálogo para la resolución del conflicto catalán encalle, los republicanos no se verán en la obligación de contribuir a la estabilidad de la legislatura.

Esquerra quiere presentarse como un socio fiable, pero al mismo tiempo muy exigente. La mesa de negociación tiene que avanzar y para que así sea tienen que darse algunas premisas que van a poner en serias dificultades al Gobierno desde el primer día. El vicepresidente de la Generalitat y coordinador general de Esquerra, Pere Aragonès, situó ayer la puesta en marcha de la mesa de negociación como la prioridad para la formación republicana. Una mesa en la que pondrán sus condiciones.

Aragonès advirtió a Sánchez de que reclamará una «ley de amnistía», el fin de la «represión» y una cuestión vital: que el Gobierno «se retire de todas las causas judiciales» abiertas contra dirigentes independentistas. El PSC reaccionó de inmediato y recordó a los republicanos que el acuerdo suscrito entre el PSOE y ERC no contempla el compromiso del Gobierno de retirarse de las causas judiciales contra los independentistas en las que esté personado.

ERC pide al Gobierno que se retire de las causas contra los soberanistas
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